Iglesias abusadoras: Cómo dejarlas

Pat Zukeran


Proceso de salida doloroso

En un artículo anterior, hablé de las características de las iglesias abusadoras.{1} Como resultado de las preguntas y opiniones que recibí, pensé que sería útil compartir algunos pasos positivos para recuperarse de la experiencia de una iglesia abusadora.

Dejar una situación con una iglesia malsana puede dejar algunas cicatrices muy profundas. Un ejemplo de los daños colaterales es el proceso de salida tan doloroso. Quienes dejan una iglesia malsana sufren aislamiento, amargura, vergüenza, pena e ira. Esto se aúna a la confusión y a la pregunta de cómo Dios pudo permitir que ocurriera. También se reprochan a sí mismos por involucrarse con un grupo así y quedarse en la organización el tiempo que se quedaron.

Un hombre que dejó una situación malsana dijo: "Estoy confundido por las emociones que siento. En ocasiones, me alegro de haber dejado la organización. Disfruto de nuevas libertades que tengo en Cristo y el alivio de cargas que llevaba por muchos años. En otras ocasiones, sufro el dolor por los años perdidos y las amistades perdidas. Es como experimentar una muerte en la familia". Los Ryan, que dejaron una situación de abuso, dicen: "El abuso espiritual es un tipo de abuso que daña la raíz misma de lo que uno es. Nos deja espiritualmente desorganizados y emocionalmente separados del amor sanador de Dios". {2}

Dado que una parte tan grande de su identidad estuvo basada en su posición y sus relaciones en la iglesia, muchos miembros que salen tienen dificultades para ajustarse a la vida diaria en la sociedad. Muchos sufren de lo que los sociólogos denominan "pérdida de rol". Su propósito estaba tan vinculado con la iglesia que muchos sufren de la ansiedad de no saber dónde encajan o cuál será el futuro. Están en una situación de "vacío". En casos severos, ex miembros dependían tanto de la iglesia que llegaron a tener que aprender tareas cotidianas como abrir y manejar sus propias cuentas bancarias.

Muchos terminan por abandonar la iglesia o la religión. Un ex miembro escribió: "Sé que cuando las personas finalmente deciden irse por su cuenta, están tan golpeadas y confundidas que no saben a qué aferrarse como verdadero, comparado con lo que deben descartar como falso. Muchos dejan de buscar a Dios y abandonan la iglesia por completo".{3}

En su libro, Recovering from Churches that Abuse (Cómo reponerse de iglesias abusadoras), el Dr. Ronald Enroth dice que las víctimas del abuso de iglesias sufren del desorden de estrés postraumático. {4} Muchos son incapaces de confiar en nadie --incluso Dios--, lo cual complica el proceso, dado que el desarrollo de relaciones saludables es esencial para el proceso de recuperación.

Si bien la salida es difícil, la recuperación no es imposible. ¡Hay esperanza! Tenga presente que el proceso de sanidad no es el mismo para todas las personas. Para algunos, la sanidad puede llevar años; para otros, puede ocurrir en unos pocos meses. Algunos podrán recuperarse con la ayuda de una comunidad cristiana madura, mientras que otros tal vez necesiten asesoramiento cristiano profesional.

Como discernir lo bueno de lo abusivo

¿Cómo discernimos una iglesia sana de una iglesia abusadora? Lamentablemente, las iglesias abusadoras pueden existir en denominaciones evangélicas y mayoritarias. No son solo iglesias marginales en el círculo exterior del evangelicalismo. Las iglesias que pueden ser rotuladas como "espiritualmente abusadoras" van de las levemente abusadoras --iglesias con prácticas abusivas esporádicas-- a los casos severos en las que son manipuladoras y controladoras. He aquí algunas preguntas que pueden ayudarlo a saber si usted se encuentra en una situación malsana.

Primero, ¿invita el liderazgo al diálogo, consejo, evaluación y preguntas fuera de su círculo inmediato? Los pastores autoritarios se sienten amenazados por cualquier opinión contraria, sea de adentro o de afuera del grupo. Se desalienta a los miembros del grupo de hacer preguntas difíciles. La regla es: no hacer preguntas y no hacer olas. Un pastor saludable acepta de buen grado aún las preguntas difíciles, en tanto que en una iglesia malsana el desacuerdo con el pastor es considerado deslealtad y es virtualmente igual a desobedecer a Dios. Se usa lenguaje espiritual para disfrazar la manipulación que ocurre. Las personas que cuestionan son rotuladas como rebeldes, insubordinadas y disruptivas de la armonía del cuerpo. Se hacen intentos de hacerlos callar. La única forma de tener éxito es estar de acuerdo con el proyecto, apoyar a los líderes, menospreciar a los que no están de acuerdo.

Segundo, ¿existe un sistema de rendición de cuentas o mantiene el pastor el pleno control? Los pastores autoritarios no desean un sistema de rendición de cuentas. Tal vez tengan una junta, pero está formada por personas serviles que él escoge, en última instancia.

Tercero, ¿la personalidad de un miembro se vuelve en general más fuerte, más alegre y más confiada como resultado de estar con el grupo? El uso de la culpa, el temor y la intimidación suele producir miembros con baja autoestima. Muchos son abatidos por el legalismo, mientras que el ser asertivo es una señal de que uno no puede ser enseñado y, por lo tanto, no es espiritual.

Cuarto, ¿se fortalecen los compromisos familiares? Las obligaciones de la iglesia son valoradas más que las familiares. Si bien muchos podrán reconocer de labios para afuera que la familia es una prioridad, en la práctica no actúan en consecuencia. Mis colegas en Probe, Don y Deanne, conocen una madre que tuvo que conseguir un permiso especial de su iglesia para asistir al casamiento de su hijo, porque coincidía con un evento de la iglesia. La iglesia la hizo sentir culpable porque estaba eligiendo a su familia por sobre Dios. En otro caso, sé de mujeres que perdieron la noche del baile de graduación de su hijo e hija para asistir a una reunión de la iglesia que se celebraba a veinte minutos de su casa. El esquema mental es que la lealtad a Dios significa lealtad a la iglesia. La calidad espiritual de una persona está determinada por su lealtad a la iglesia.

Quinto, ¿alienta el grupo el pensamiento independiente, el desarrollo de capacidades de discernimiento y la elaboración de nuevas ideas? Las iglesias abusadoras recurren al uso de la presión para hacer que los seguidores se amolden, y hay baja tolerancia a toda diferencia de creencia (de una naturaleza no esencial) y comportamiento. Hay un énfasis legalista en seguir las reglas y una necesidad de mantenerse dentro de límites fijados. La unidad se define como conformidad. Estos líderes evalúan todas las formas de espiritualidad cristiana de acuerdo con su propio sistema prescrito.

Sexto, ¿está preocupado el grupo con mantener una buena imagen pública que no coincide con la experiencia del círculo interior?

Séptimo, ¿alienta el liderazgo a que los miembros fomenten relaciones y conexiones con la sociedad más amplia que no sean solo para su propio interés? Las iglesias abusadoras se especializan en tácticas que crean una dependencia total de la iglesia mientras se protegen y aíslan del mundo "pecaminoso".

Finalmente, ¿hay una alta tasa de agotamiento entre los miembros? A fin de obtener la aprobación o demostrar que uno es un "verdadero discípulo", las iglesias abusadoras exigen niveles de servicio que son muy agotadores.

Si esto son rasgos de personalidad del grupo al que está asistiendo, tal vez se encuentre en una iglesia abusadora y debería pensar en dejar la organización.

El perfil de un líder abusador

Philip Keller nos dio una seria advertencia en su libro, Predators in Our Pulpits (Depredadores en nuestros púlpitos): "La mayor amenaza de la iglesia hoy no viene de afuera sino de adentro, de nuestro propio liderazgo".{5}A menudo, una iglesia abusadora está edificada alrededor del líder que practica algunas formas malsanas de pastoreo. Muchos de estos líderes vienen de iglesias que fueron abusadoras o tienen una necesidad de significación no satisfecha. Muchos pueden haber comenzado con intenciones nobles, pero sus problemas personales no resueltos los hacen volverse dependientes de su ministerio para satisfacer sus necesidades. En su libro, Healing Spiritual Abuse (Cómo sanar el abuso espiritual), Ken Blue hace una sobresaliente tarea en identificar a un liderazgo malsano. Estas son algunas características de un líder abusador.

Los líderes abusadores usan su posición para exigir lealtad y sumisión. Ken Blue afirma: "He oído a muchos pastores decir a sus congregaciones: 'Como yo soy el pastor, ustedes deben seguirme'. Esta demanda no estaba basada en la verdad o en que su liderazgo sea dirigido por Dios, sino en su cargo. Esta es una falsa base de autoridad . . . toda apelación a la autoridad basada en la posición, el cargo, el título o la función es falsa. La única autoridad que Dios reconoce y a la que debemos someternos, es la verdad". {6} Otros líderes usan títulos como "el hombre de Dios" o "el ungido de Dios", para que otros los traten con reverencia especial y poder mantenerse por encima de la rendición de cuentas a la que está sujeto el resto de la congregación. "Si mediante la apelación a su posición, afirmaciones únicas o unciones especiales, los líderes logran crear una jerarquía en la iglesia, pueden controlar más fácilmente a los que están debajo de ellos. También pueden defenderse de todo el que pudiera cuestionarlos". {7}

Una de las lecciones de la Biblia es que todos los hombres y mujeres son falibles. Por lo tanto, todas las personas, especialmente los líderes, necesitan algún sistema de rendición de cuentas. Si bien los pastores son llamados a liderar a sus congregaciones, están bajo la autoridad de la Palabra de Dios. Cuando actúan de forma contraria a la Biblia necesitan ser confrontados, y el comportamiento incorrecto necesita ser corregido. En 2 Samuel 22, el profeta Natán confrontó al rey David por su pecado. En Gálatas 2, Pablo confrontó a Pedro, el líder de los apóstoles, por no actuar de acuerdo con la verdad. "Pablo declaró con esta acción que la verdad siempre excede en rango a la posición o cargo en la iglesia. La verdad --y su autoridad-- no está arraigada en la personalidad o en el cargo. Se deriva de la palabra de Dios y la verdad que ésta proclama".{8} Blue continua: "Pablo enseñó que el cuerpo de Cristo es un organismo vivo no jerárquico".{9}

En vez de alimentar y cuidar del rebaño, estos pastores se alimentan del rebaño y lo usan para satisfacer sus necesidades de significación. Ken Blue nos da un ejemplo de "un pastor cuya iglesia no ha crecido numéricamente en doce años. Frustrado por su manifiesta falta de éxito, se volvió a la congregación para satisfacer su necesidad. Les ha impuesto un programa de construcción con la esperanza de que unas instalaciones más nuevas, más grandes y más atractivas atraigan más personas. La congregación se ha dividido sobre este tema. Muchos han dejado la iglesia, y los que quedan están cargados con la deuda".{10}

Sé de otros pastores que han reprendido a su personal y su congregación cuando no aparecieron en una función de la iglesia. Muchos miembros estaban ocupados con compromisos familiares, trabajo, y necesitaban tiempo personal para el descanso, pero se vieron presionados para asistir a numerosos eventos de la iglesia. Estos líderes veían su éxito en términos de la asistencia a sus funciones y necesitaban su presencia para satisfacer su sentido de valía.

Los verdaderos líderes espirituales se definen por el ejemplo de Cristo: "El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor" (Mateo 20:26). El liderazgo como el de Cristo consiste en ser un siervo.

Los verdaderos líderes obtienen la lealtad de sus ovejas por la calidad de su carácter y su actitud de siervo. Los miembros se someten libremente a un liderazgo como el de Cristo, y no tienen que ser forzados a seguirlo. Los buenos pastores aligeran la carga de sus ovejas, mientras que los falsos les agregan cargas.

Si usted se encuentra en una situación de este tipo, lo primero que tiene que hacer es orar por el líder. Segundo, de una forma amable y gentil, confróntelo, hablando de lo que usted considera que son prácticas malsanas en su liderazgo. Podría requerir algún tiempo para que sus palabras tengan efecto, así que tenga paciencia. Sin embargo, como ocurre en muchos casos, el líder podría ponerse a la defensiva y rechazar su consejo y a su vez hacer acusaciones contra usted. En tales casos, tome nota que usted fue obediente a Dios, y ahora debe dejar que el Señor obre en el corazón del líder. Santiago 3:1, Ezequiel 34 y otros pasajes contienen serias advertencias de que Dios juzgará a los pastores que usan a las ovejas para satisfacer sus necesidades y no pastorean al rebaño de Dios como un mayordomo. Es mejor dejar la situación y dejar que Dios trate a su manera con el líder y su organización.

El camino hacia la recuperación

Como discutimos anteriormente, salir de la situación de una iglesia abusadora o malsana es un proceso muy doloroso, pero la recuperación y la sanidad son posibles. El Dr. Ronald Enroth, en su libro, Recovering from Churches that Abuse (Cómo recuperarse de iglesias abusadoras), y Stephen Arterburn y Jack Felton, en su libro Toxic Faith (Fe tóxica), ofrecen algunos pasos muy útiles para la recuperación.

Cuando usted se da cuenta de que está en una iglesia autoritaria, es mejor salir y hacer un corte completo. Muchos miembros se quedan, pensando que su presencia ayudará a cambiar la situación, pero esto es altamente improbable. De hecho, la permanencia puede perpetuar la existencia de la organización.

Reconozca que ha existido el abuso. Negarlo solo demorará la recuperación.

A continuación, desarrolle relaciones con cristianos maduros que escuchen su historia y lo apoyen en el proceso de sanidad. En un entorno seguro y contenedor usted podrá compartir sus sentimientos, experiencias, esperanzas y luchas. Si bien puede ser difícil, entienda que la recuperación raramente ocurre en el aislamiento. Usted debe aprender a confiar nuevamente, aun cuando sea mediante pequeños y vacilantes pasos.

Espere luchar con algunas emociones difíciles. Reconozca que usted pasará por un proceso de luto; luto por años perdidos, amigos perdidos, y la pérdida de la inocencia. Usted tal vez sienta también culpa, vergüenza y temor. Es natural que se sienta como un tonto y experimente dudas en cuanto a su propia capacidad. Estas son, en realidad, emociones saludables que no deben ser contenidas. Lamentarse por malas decisiones es una señal de crecimiento, y con el tiempo usted dejará atrás esas emociones. Por lo tanto, es crucial encontrar personas que sean de apoyo y lo ayuden a tratar con sentimientos difíciles. Para algunos, el aconsejamiento cristiano profesional es necesario. Busque un consejero que entienda la dinámica de los sistemas abusadores y que pueda brindar el cuidado y el calor necesarios.

Vuelva a renovar su andar con Dios. Reconozca que usted adquirió una imagen distorsionada de Él, y céntrese en recuperar una comprensión bíblica adecuada de sus atributos y su carácter. No renuncie a la verdadera iglesia, a pesar de sus imperfecciones. De hecho, lo aliento a visitar numerosas iglesias saludables. Es refrescante ver cuán diverso es el cuerpo de Cristo, y que hay muchas formas diferentes de expresar nuestro amor y compromiso con Cristo.

Luego, ¡relájese! Disfrute de las libertades que acaba de encontrar. Tómese tiempo para la recreación física, el arte, la música y la simple diversión. Luego de salir, los antiguos miembros podrán sentirse culpables por no servir a Dios en una iglesia, pero esto es incorrecto. El Señor sabe que necesitamos tiempo para hacer luto, reflexionar y sanarnos de nuestra pérdida.

Cómo salir fortalecido de la experiencia

Si bien salir de una iglesia abusadora puede dejarnos con cicatrices mentales y emocionales, hay esperanza de recuperación y plenitud. De hecho, este intenso proceso puede fortalecer nuestra fe y comprensión de Dios y de lo que significa caminar con Él. Aquí van algunos consejos que pueden ayudarlo a vencer la pasada experiencia de abuso espiritual.

Una de las formas en que podemos crecer a partir de esta experiencia tiene que ver con una comprensión correcta del carácter de Dios. Mientras estamos en una organización autoritaria, nuestra visión de Dios se vuelve distorsionada. Vemos a Dios como alguien que nos ama por lo que hacemos por Él. Cada vez que faltamos a un estudio bíblico o no convertimos a alguien, Dios de alguna forma se disgusta y tenemos que trabajar más duro para recuperar su aprobación.

En contraste con esta falsa imagen, 1 Juan 4:8 dice que "Dios es amor". En otras palabras, Dios nos acepta incondicionalmente. Solo pide que recibamos el don de gracia que ha provisto para nosotros, su Hijo Jesucristo. Una vez que recibimos a su Hijo, nuestra aceptación nunca está basada en nuestras obras sino en nuestra posición como sus hijos e hijas. Para muchos que han vivido bajo una falsa imagen de Dios, enfrentarse a la gracia y el amor de Dios puede ser una experiencia renovadora.

Relacionado con esto está la adicción a las actividades de la iglesia. Muchos igualan los asuntos de la iglesia con la madurez espiritual. Sin embargo, estos asuntos en realidad nos impiden tratar con el dolor y los verdaderos problemas de nuestra vida. Nuestra adicción a la actividad religiosa se convierte en un obstáculo para una auténtica relación con Dios.

Otra lección valiosa que podemos aprender es que nuestra identidad está en Cristo, no en la organización o en las relaciones dentro del grupo. Muchos de nosotros encontramos nuestra significación en nuestro ministerio, nuestra posición en la iglesia, la dependencia que otros tienen de nosotros o el respeto que logramos de otros a quienes ministramos. Cuando nos quitan esto, nos sentimos vacíos, hasta sin un propósito. Este es un tiempo oportuno para darnos cuenta de que nuestro valor y autoestima están seguros por nuestra relación con Cristo. Esto nos ayuda a volvernos más dependientes de Cristo y menos de otros.

Finalmente, la Biblia enseña que Dios puede hacer surgir lo bueno de una mala situación. Romanos 8:28 dice que "sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados". Esta promesa se aplica aun a aquellos que han sido abusados espiritualmente. A través del dolor y el proceso de sanidad, Dios puede modelarnos para volvernos más como Él. En Génesis 50, a pesar de todo el mal que le hicieron sus hermanos, José puede decir finalmente: "Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo" (v. 20). Si nos acercamos más a Dios en nuestro tiempo de necesidad, podemos ser sanados y vencer nuestro pasado doloroso.

¿Pueden cambiar las iglesias abusadoras?

Aquellos que se encuentran en iglesias autoritarias suelen quedarse a pesar de las dificultades, porque hay una esperanza subyacente de que la iglesia puede cambiar. Aun después de dejarla, suelen permanecer muy interesados en los asuntos de la iglesia anterior, porque esperan que pueda ocurrir todavía la restauración.

¿Pueden cambiar las iglesias abusadoras? Aun cuando con Dios todas las cosas son posibles, es mi opinión que es altamente improbable que ocurra esto. Si bien algunas pocas han cambiado, son las excepciones.

¿Por qué es tan difícil el cambio en estas organizaciones? Una razón es que el cambio suele comenzar en el liderazgo. Sin embargo, la estructura de liderazgo está diseñada para que el líder tenga control sobre el personal. Si bien podría haber una junta, los integrantes de la junta son elegidos en última instancia por el líder autoritario. Él elige hombres y mujeres leales a él, que no lo cuestionan ni le hacen rendir cuentas. Por lo tanto, se aísla de tratar con temas difíciles o abordar sus prácticas malsanas.

Los líderes disfuncionales también se resisten a cambiar porque sería un reconocimiento de un fracaso. A fin de tener un auténtico cambio de corazón, los líderes deben reconocer primeramente un problema y arrepentirse. Sin embargo, un líder que se considera a sí mismo como "el hombre de Dios" o el vocero de Dios raramente se humillará confesando sus fallas. La plenitud espiritual y la renovación no pueden lograrse hasta que se reconozca el comportamiento malsano y sea tratado. A menos que se confronte este comportamiento, la posibilidad de un verdadero cambio se reduce.{11}

En la mayoría de los casos, el liderazgo centra la culpa en otros. Los que se fueron de la iglesia no estaban consagrados, eran personas que saltan de iglesia en iglesia, etc. Stephen Arterburn escribe: "Todo el que se rebela contra el sistema debe ser atacado personalmente para que las personas piensen que el problema está en la persona, y no en el sistema".{12} Suele ser inútil señalar la fallas, porque una iglesia abusadora vive en un mundo de negación. Muchos de los líderes mismos están engañados. Si bien son sinceros en sus esfuerzos, tal vez no tengan ninguna idea de que su estilo de liderazgo sea malsano y dañino. Suelen ser tan narcisistas y están tan centrados en alguna cosa grande que están haciendo para Dios que no notan las heridas que están causando en sus seguidores.{13} Estos líderes suelen torcer las Escrituras para justificar su comportamiento malsano. La mayoría de los miembros están de acuerdo con esto porque suponen que los pastores conocen la Biblia mejor que ellos.

Finalmente, las iglesias autoritarias hacen todos los esfuerzos para asegurarse de preservar un buen nombre e imagen. Así que el liderazgo suele funcionar en el secretismo. Los miembros que no están de acuerdo son amenazados y se les dice que permanezcan en silencio o son apartados silenciosamente.

Por estas razones, opino que lo mejor es dejar una iglesia abusadora o malsana. Aprenda a dejar las cosas y dejar que Dios trate con ese grupo. Solo Él puede llevar a la gente al arrepentimiento. Si bien es doloroso, dejar una iglesia malsana y unirse a un cuerpo sano de creyentes comenzará el proceso de sanidad y abrirá nuevas puertas de comunión, adoración y servicio para usted.

Notas

  1. Pat Zukeran, "Iglesias abusadoras", 1993, Probe Ministries, www.probe.org/espanol/abusadoras.html  Volver
  2. Ken Blue, Healing Spiritual Abuse, (Downer's Grove, Ill.: InterVarsity Press, 1993), 15.  Volver
  3. Ronald Enroth, Recovering From Churches that Abuse, (Grand Rapids, Mich.: Zondervan Publishing, 1994), 26.  Volver
  4. Ibid., 39.  Volver
  5. Philip Keller, Predators in our Pulpits, (Eugene, Ore.: Harvest House, 1988), 12.  Volver
  6. Blue, 27-28.  Volver
  7. Ibid., 29.  Volver
  8. Ibid., 30.  Volver
  9. Ibid., 34.  Volver
  10. Ibid., 65.  Volver
  11. Enroth, 152.  Volver
  12. Arteburn, Stephen. Toxic Faith (Nashville, Tenn.: Oliver Nelson Publishing, 1991), 260.  Volver
  13. Blue, 13-14.  Volver

Bibliografía

  • Arterburn, Stephen and Felton, Jack. Toxic Faith. Nashville, TN: Oliver-Nelson Books, 1991.
  • Blue, Ken. Healing Spiritual Abuse. Downer's Grove, IL: InterVarsity Press, 1993.
  • Enroth, Ronald. Recovering From Churches That Abuse. Grand Rapids, MI.: Zondervan Publishing, 1994.
  • Enroth, Ronald. Churches That Abuse. Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing, 1992.
  • Johnson, David and Vanvonderen, Jeff. The Subtle Power of Spiritual Abuse. Minneapolis, MN: Bethany Publishers, 1991.
  • Yeakley, Flavil. The Discipling Dilemma. Nashville, TN: Gospel Advocate Co., 1988.
  • Zukeran, Patrick. A Critique of the International Church of Christ. Master's Thesis, Dallas Theological Seminary, 1995

© 2003 Probe Ministries. Todos los derechos reservados.

Traducción: Alejandro Field


Acerca del Autor

Patrick Zukeran es un conferencista asociado de Probe Ministries. Se graduó de Point Loma Nazarene College en San Diego, California y tiene un Th.M. del Dallas Theological Seminary. Actualmente sirve como pastor del Asian American Baptist Church en Richardson, Texas. Si usted tiene algún comentario o pregunta sobre este artículo, envíelo por favor a espanol@probe.org. Por favor indique a qué artículo se está refiriendo.

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