La arqueología y el Nuevo Testamento

Pat Zukeran


Hay un debate en curso entre los eruditos con relación a la precisión histórica de la Biblia. Algunos piensan que la Biblia es una obra ficticia y debe ser leída como una obra de ficción literaria. Otros, que es una obra histórica precisa inspirada divinamente por Dios. La arqueología ha jugado un papel importante en la determinación de la confiabilidad de la Biblia. En un artículo anterior, tratamos las confirmaciones arqueológicas del Antiguo Testamento. En éste, consideraremos los descubrimientos arqueológicos que han confirmado la precisión histórica del Nuevo Testamento. Hay muchísima evidencia fuera de la Biblia que confirma el relato de Jesús, tal como aparece escrito en los Evangelios.

Sin embargo, es importante darnos cuenta de que no es realista esperar que la arqueología respalde cada suceso y lugar del Nuevo Testamento. Nuestra perspectiva consiste en buscar qué evidencia existe y ver si corresponde o no con el Nuevo Testamento.

Confirmación histórica de Jesús

La primera evidencia viene de los cuatro Evangelios, que han demostrado ser precisos ellos mismos.{1} Fuera del texto bíblico hay varios testigos también. El historiador judío Flavio Josefo (37 d.C. - 100 d.C.) registró la historia del pueblo judío en Palestina entre 70 d.C. y 100 d.C. En su obra, Antigüedades judías, dice:

"Ahora bien, existió, alrededor de este tiempo, Jesús, un hombre sabio, si corresponde llamarlo hombre, porque era un hacedor de obras maravillosas, un maestro de hombres que reciben la verdad con placer. Atrajo hacia sí a muchos de los judíos y muchos de los gentiles. Él fue el Cristo y, cuando Pilato, por sugerencia de los principales hombres entre nosotros, lo condenó a la cruz, los que lo amaban al principio no lo abandonaron. Porque apareció vivo nuevamente al tercer día, como habían predicho los profetas divinos estas y diez mil otras cosas maravillosas acerca de él; y la tribu de los cristianos, nombrados así por él, no están extintos al día de hoy".{2}

Si bien menciona a Jesús de forma sarcástica, Josefo confirma los hechos de que Jesús realmente hizo muchos grandes milagros, atrajo seguidores, fue crucificado y fue proclamado vivo al tercer día.

Plinio el Joven, emperador de Bitinia, en el noroeste de Turquía, escribe al emperador Trajano, en 112 d.C.:

"Tenían la costumbre de reunirse en cierto día fijo antes de aclarar, cuando cantaban un himno a Cristo como Dios, y mediante un solemne juramento se comprometían a no cometer ninguna obra mala, sino abstenerse de todo fraude, robo y adulterio, nunca faltar a la palabra, ni negar algo encomendado cuando se les pedía honrarlo; luego de lo cual tenían la costumbre de separarse, y luego volver a reunirse para participar de los alimentos, pero del tipo común e inocente".

Uno de los historiadores romanos más importantes es Tácito. En 115 d.C. registró la persecución de Nerón a los cristianos, durante lo cual escribió lo siguiente:

"Christus, de donde el nombre tuvo su origen, sufrió la pena extrema durante el reinado de Tiberio a manos de uno de nuestros procuradores, Poncio Pilato, y una superstición sumamente pícara , verificada como tal por el momento, volvió a desatarse no solo en Judea, . . . sino también en Roma".{3}

Hay más de 39 fuentes extrabíblicas que dan fe de más de cien hechos relacionados con la vida y las enseñanzas de Jesús.

La precisión de los Evangelios

La precisión de los Evangelios ha sido apoyada por la arqueología. Los nombres de muchas de las ciudades, sucesos y personas israelitas descritos en ellos ahora han sido localizados. He aquí algunos pocos ejemplos.

Los Evangelios mencionan cuatro ciudades costeras cercanas y muy pobladas a lo largo del mar de Galilea: Capernaum, Betsaida, Corazín y Tiberias. Jesús realizó muchos milagros en las primeras tres ciudades. A pesar de este testimonio, estas ciudades rechazaron a Jesús y, por lo tanto, fueron maldecidas por Él (Mateo 11:20-24; Lucas 10:12-16). Estas ciudades terminaron desapareciendo de la historia, y sus ubicaciones permanecieron desconocidas por siglos. Su desaparición es el cumplimiento de la condenación profética de Jesús.

Sólo recientemente la arqueología ha descubierto sus posibles ubicaciones. Se cree que Tell Hum es Capernaum. (Un "tell" es un montículo o sector de tierra elevada que ha crecido por la reconstrucción repetida y durante mucho tiempo en el mismo sitio. Pueden encontrarse capas de civilizaciones en diferentes estratos.) Las ubicaciones de Betsaida y Corazín siguen sin confirmarse, pero el sitio actual, en un tell a unos 2 kilómetros al norte de la costa galilea se considera que es Betsaida, mientras que se considera que Tell Khirbet Kerezah, a unos 4 kilómetros al noroeste de Capernaum, es Corazín.

Mateo 2 dice que Jesús nació durante el reinado de Herodes. Al enterarse que había nacido un rey, el atemorizado Herodes ordenó que todos los niños de menos de dos años fueran muertos. Su matanza de los inocentes es coherente con los hechos históricos que describen su carácter. Herodes sospechaba de todo aquel que él consideraba que podría quitarle el trono. Su lista de víctimas incluyó una de sus diez esposas, que era su favorita, tres de sus propios hijos, un sumo sacerdote, un ex rey y dos esposos de su hermana. Por lo tanto, la brutalidad reflejada en Mateo es consistente con la descripción de él en la historia antigua.

La precisión de Juan ha sido atestiguada también por recientes descubrimientos. En Juan 5:1-15 Jesús sana a un hombre en el estanque de Betesda. Juan dice que el estanque tenía cinco pórticos. Este sitio ha estado en disputa durante mucho tiempo hasta hace poco. Los arqueólogos descubrieron, trece metros debajo de la tierra, un estanque con cinco pórticos, y la descripción del área circundante coincide con la descripción de Juan. En 9:7, Juan menciona otro sitio cuestionado por mucho tiempo, el estanque de Siloé. Sin embargo, este estanque fue también descubierto, en 1897, respaldando la precisión de Juan.

La evidencia a favor de Poncio Pilato, el gobernador que presidió en el juicio a Jesús, fue descubierta en Cesarea Marítima. En 1961, un arqueólogo italiano llamado Antonio Frova descubrió un fragmento de una placa que fue usada para una sección de escaleras que conducían al teatro de Cesarea. La inscripción, escrita en latín, contenía la frase "Poncio Pilato, Prefecto de Judea, ha dedicado al pueblo de Cesarea un templo en honor de Tiberio". Este templo está dedicado al emperador Tiberio, que reinó entre 14 y 37 d.C. Esto encaja cronológicamente con el Nuevo Testamento, que registra que Pilato gobernó como procurador entre 26 y 36 d.C. Tácito, un historiador romano del primer siglo, también confirma la designación de Pilato en el Nuevo Testamento. Escribe: "Christus, de donde el nombre se originó, sufrió la pena extrema durante el reinado de Tiberio, en manos de uno de nuestros procuradores, Poncio Pilato . . . "

Confirmación con relación a la crucifixiónLa precisión de los Evangelios

La precisión de los Evangelios ha sido apoyada por la arqueología. Los nombres de muchas de las ciudades, sucesos y personas israelitas descritos en ellos ahora han sido localizados. He aquí algunos pocos ejemplos.

Los Evangelios mencionan cuatro ciudades costeras cercanas y muy pobladas a lo largo del mar de Galilea: Capernaum, Betsaida, Corazín y Tiberias. Jesús realizó muchos milagros en las primeras tres ciudades. A pesar de este testimonio, estas ciudades rechazaron a Jesús y, por lo tanto, fueron maldecidas por Él (Mateo 11:20-24; Lucas 10:12-16). Estas ciudades terminaron desapareciendo de la historia, y sus ubicaciones permanecieron desconocidas por siglos. Su desaparición es el cumplimiento de la condenación profética de Jesús.

Sólo recientemente la arqueología ha descubierto sus posibles ubicaciones. Se cree que Tell Hum es Capernaum. (Un "tell" es un montículo o sector de tierra elevada que ha crecido por la reconstrucción repetida y durante mucho tiempo en el mismo sitio. Pueden encontrarse capas de civilizaciones en diferentes estratos.) Las ubicaciones de Betsaida y Corazín siguen sin confirmarse, pero el sitio actual, en un tell a unos 2 kilómetros al norte de la costa galilea se considera que es Betsaida, mientras que se considera que Tell Khirbet Kerezah, a unos 4 kilómetros al noroeste de Capernaum, es Corazín.

Mateo 2 dice que Jesús nació durante el reinado de Herodes. Al enterarse que había nacido un rey, el atemorizado Herodes ordenó que todos los niños de menos de dos años fueran muertos. Su matanza de los inocentes es coherente con los hechos históricos que describen su carácter. Herodes sospechaba de todo aquel que él consideraba que podría quitarle el trono. Su lista de víctimas incluyó una de sus diez esposas, que era su favorita, tres de sus propios hijos, un sumo sacerdote, un ex rey y dos esposos de su hermana. Por lo tanto, la brutalidad reflejada en Mateo es consistente con la descripción de él en la historia antigua.

La precisión de Juan ha sido atestiguada también por recientes descubrimientos. En Juan 5:1-15 Jesús sana a un hombre en el estanque de Betesda. Juan dice que el estanque tenía cinco pórticos. Este sitio ha estado en disputa durante mucho tiempo hasta hace poco. Los arqueólogos descubrieron, trece metros debajo de la tierra, un estanque con cinco pórticos, y la descripción del área circundante coincide con la descripción de Juan. En 9:7, Juan menciona otro sitio cuestionado por mucho tiempo, el estanque de Siloé. Sin embargo, este estanque fue también descubierto, en 1897, respaldando la precisión de Juan.

La evidencia a favor de Poncio Pilato, el gobernador que presidió en el juicio a Jesús, fue descubierta en Cesarea Marítima. En 1961, un arqueólogo italiano llamado Antonio Frova descubrió un fragmento de una placa que fue usada para una sección de escaleras que conducían al teatro de Cesarea. La inscripción, escrita en latín, contenía la frase "Poncio Pilato, Prefecto de Judea, ha dedicado al pueblo de Cesarea un templo en honor de Tiberio". Este templo está dedicado al emperador Tiberio, que reinó entre 14 y 37 d.C. Esto encaja cronológicamente con el Nuevo Testamento, que registra que Pilato gobernó como procurador entre 26 y 36 d.C. Tácito, un historiador romano del primer siglo, también confirma la designación de Pilato en el Nuevo Testamento. Escribe: "Christus, de donde el nombre se originó, sufrió la pena extrema durante el reinado de Tiberio, en manos de uno de nuestros procuradores, Poncio Pilato . . . "

Confirmación con relación a la crucifixión

Cada uno de los cuatro Evangelios da detalles acerca de la crucifixión de Cristo. Su descripción precisa de esta práctica romana ha sido confirmada por la arqueología. En 1968, una sepultura en la ciudad de Jerusalén fue descubierta que contenía treinta y cinco cuerpos. Cada uno de los hombres había muerto de forma brutal, que los historiadores creen fue el resultado de haber participado en la revuelta judía contra Roma en 70 d.C.

La inscripción identificó a una persona como Yohan Ben Ha'galgol. Los estudios de los huesos hechos por osteólogos y médicos de la Escuela Médica Hadassa determinaron que el hombre tenía veintiocho años de edad, medía un metro sesenta y cinco centímetros, y tenía algunos leves defectos faciales debido a un paladar derecho hendido.

Lo que más intrigó a los arqueólogos fueron las evidencias de que este hombre había sido crucificado de una forma que se parecía a la crucifixión de Cristo. Un clavo de dieciocho centímetros había sido clavado a través de ambos pies, que estaban vueltos hacia fuera para que el clavo penetrara el tendón de Aquiles.

Los arqueólogos también descubrieron que se habían clavado clavos a través de sus antebrazos inferiores. La víctima de una crucifixión tenía que subir y bajar su cuerpo para respirar. Para hacerlo, debía empujarse sobre sus pies perforados y tirar de sus brazos. Las partes superiores de los brazos de Yohan estaban gastados de forma pareja, indicando este movimiento.

Juan relata que, para acelerar la muerte de un prisionero, los verdugos rompían las piernas de la víctima, para que no pudiera levantarse empujando con las piernas (19:31-33). Se encontró que las piernas de Yohan estaban destrozadas por un golpe que las rompió debajo de la rodilla. Los Rollos del Mar Muerto dicen que tanto los judíos como los romanos detestaban la crucifixión por su crueldad y humillación. Los rollos también dicen que era un castigo reservado para los esclavos y los que desafiaban los poderes que gobernaban Roma. Esto explica por qué Pilato escogió la crucifixión como la pena para Jesús.

Con relación a la crucifixión, en 1878 se encontró un pedazo de piedra en Nazaret con un decreto del emperador Claudio, que reinó entre 41 y 54 d.C. Decía que no debían perturbarse las tumbas, ni debían quitarse los cuerpos. El castigo para otros decretos era una multa, pero este incluía una amenaza de muerte y estaba muy cerca del tiempo de la resurrección. Esto fue, probablemente, debido a que Claudio investigó los disturbios de 49 d.C. Sin duda había oído de la resurrección y no quería ningún incidente similar. Este decreto fue hecho probablemente en conexión con la predicación de los apóstoles de la resurrección de Jesús y el argumento judío de que el cuerpo había sido sustraído.

El historiador Thallus escribió en 52 d.C. Si bien no ha quedado ninguno de sus textos, su obra es citada en la obra de Julio Africano, Cronografía. Citando a Thallus con relación a la crucifixión de Cristo, Africano dice: "En todo el mundo, cayó una oscuridad sumamente espantosa, y las rocas fueron partidas por un terremoto, y muchos lugares en Judea y otros distritos fueron derribados".{4} Thallus dice de esta oscuridad: "me parece sin razón, un eclipse del sol".{5}

Todos los descubrimientos que se hicieron son consistentes con los detalles del relato de la crucifixión dados por los escritores de los Evangelios. Estos hechos prestan un apoyo indirecto para los relatos bíblicos de la crucifixión de Jesús y que la tumba estuvo vacía.

La precisión histórica de Lucas

En un tiempo, los estudiosos no consideraban que los relatos históricos de Lucas en su Evangelio y los Hechos fueran precisos. Parecía no haber evidencia para varias ciudades, personas y lugares que él nombra en sus obras. Sin embargo, los avances arqueológicos han demostrado que Lucas era un historiador muy preciso, y los dos libros que escribió permanecen como documentos precisos de la historia.

Uno de los mayores arqueólogos fue el fallecido Sir William Ramsay. Él estudió en la famosa escuela histórica liberal alemana de mediados del siglo XIX. Conocida por su erudición, esta escuela enseñaba que el Nuevo Testamento no era un documento histórico. Con esta premisa, Ramsay investigó afirmaciones bíblicas mientras buscaba en Asia Menor. Lo que descubrió le hizo cambiar su perspectiva inicial. Escribió:

"Comencé con un concepto desfavorable hacia él [Hechos], porque la ingeniosidad y aparente amplitud de la teoría de Tubingen me había convencido bastante en un tiempo. No parecía estar dentro de las prioridades de mi vida investigar el tema más minuciosamente entonces; pero más recientemente me encontré en contacto frecuente con el libro de Hechos como una autoridad para la topografía, antigüedades y sociedad del Asia Menor. Me di cuenta gradualmente que, en varios detalles, la narración mostraba una verdad maravillosa".{6}

La precisión de Lucas se demuestra en el hecho de que él nombra figuras históricas clave en la secuencia temporal correcta, así como los cargos correctos de los funcionarios gubernamentales en varias zonas: Tesalónica, politarcas; Éfeso, guardianes del templo; Chipre, procónsul; y Malta, el primer hombre de la isla.

En el anuncio que hace Lucas del ministerio público de Jesús (Lucas 3:1), él menciona a "Lisanias tetrarca de Abilinia". Los eruditos cuestionaron la credibilidad de Lucas, ya que el único Lisanias conocido durante siglos fue un gobernador de Calcis, que gobernó entre 40 y 36 a.C. Sin embargo, una inscripción fechada en el tiempo de Tiberio, que gobernó entre 14 y 37 d.C., se encontró que registraba una dedicación del templo que nombra a Lisanias como el "tetrarca de Abila" cerca de Damasco. Esto encaja bien con el relato de Lucas.

En Hechos 18:12-17, Pablo fue traído ante Galión, el procónsul de Acaya. Una vez más, la arqueología confirma este relato. En Delfos, se descubrió una carta del emperador Claudio. En ella dice: "Lucio Junio Galión, mi amigo, y el procónsul de Acaya ... "{7} Los historiadores fechan la inscripción en 52 d.C., que corresponde con el tiempo en que el apóstol permaneció allí, en el año 51.

En Hechos 19:22 y Romanos 16:23, Erasto, un colega de Pablo, es nombrado tesorero de la ciudad de Corinto. Los arqueólogos que excavaban en un teatro de Corinto en 1928 descubrieron una inscripción. Dice: "Erasto puso este pavimento de su propio bolsillo, en gratitud por haber sido nombrado edil". El pavimento fue tendido en 50 d.C. La designación de tesorero describe el trabajo de un edil corintio.

En Hechos 28:7, Lucas da a Publio, el hombre principal de la isla de Malta, el título "el primer hombre de la isla". Los eruditos cuestionaron este extraño cargo y lo consideraron no histórico. Se han descubierto recientemente inscripciones en la isla que claramente asignan a Publio el cargo de "primer hombre".

"En total, Lucas nombra treinta y dos países, cincuenta y cuatro ciudades y nueve islas sin error".{8} A. N. Sherwin-White dice: "Para Hechos, la confirmación de historicidad es apabullante . . . Todo intento de rechazar su historicidad básica debe parecer absurda ahora. Los historiadores romanos hace tiempo que lo dan por sentado".{9}

El Sudario de Turín

Los Evangelios relatan que, luego de su crucifixión, Jesús fue envuelto en una larga sábana de lino y colocado en una tumba (Mateo 27:59). Juan registra que, cuando Pedro investigó la tumba vacía, encontró los lienzos doblados prolijamente junto a donde Cristo había yacido anteriormente (Juan 20:6, 7).

Se afirma que una sábana de lino denominada El Santo Sudario de Turín, en exhibición en el Vaticano, es ese lienzo mortuorio. Tiene 4,3 metros de largo y 1,1 metros de ancho. Sobre él aparece una imagen con muñecas y tobillos perforados, que se cree es la de Cristo.

El sudario apareció por primera vez en exhibición pública unos años después de 1357, en Lirey, Francia. Un caballero llamado Godofredo de Charny llevó el sudario a Francia. En 1453, la bisnieta de Charny entregó el sudario al Duque de Saboya quien lo llevó en 1578 a Turín, Italia. En 1983, fue legado al Vaticano.

En 1898, Secondo Pia fotografió el sudario y creyó que la imagen era una imagen negativa, como la de una fotografía. Esto aumentó el misterio del sudario, ya que la fotografía no había sido inventada durante el tiempo de la Edad Media. En 1973, un grupo de expertos confirmó el hecho de que no se encontró ningún pigmento de pintura ni siquiera ante la magnificación. Para muchos, esto era prueba de la autenticidad del sudario.

El estudio más intensivo se llevó a cabo en 1977. Un equipo internacional de científicos suizos, estadounidenses e italianos estudió el sudario durante cinco días en el Savoy Royal Palace, en Turín. Usaron seis toneladas de equipos y 2,5 millones de dólares para su investigación. Ha sido uno de los artefactos más intensamente estudiados de todos los tiempos.

El estudio no pudo determinar la autenticidad de la tela. Los experimentos que siguieron comprobaron que la imagen contenía sangre además de aragonita, un carbonato de calcio particular que se encuentra en las tumbas del primer siglo de Jerusalén. El criminólogo suizo Max Frei encontró cuarenta y ocho muestras de polen, de las cuales siete podrían haber provenido de plantas de Palestina. La trama de la tela era Herringbone Twill, un estilo que existía en tiempos antiguos.

Si bien estos hallazgos apoyaban la autenticidad del sudario, otros hallazgos testificaban en sentido opuesto. En 1987, se hizo una prueba con carbono 14 sobre el sudario para verificar su fecha. Laboratorios en Oxford, Zurich y la Universidad de Arizona probaron la tela. El resultado indicó una fecha del siglo XIV para el sudario. Esta conclusión sigue siendo cuestionada y seguramente habrá más pruebas. Otro problema es que monedas acuñadas por Poncio Pilato fueron puestas sobre los ojos de la figura. Esta no era una costumbre judía, ni parece probable que José de Arimatea o Nicodemo hubieran puesto sobre los ojos de Jesús una moneda con la imagen del líder que lo condenó.

A pesar de la fecha del siglo XIV, los científicos siguen sin poder explicar cómo se creó la imagen negativa. El sudario sigue siendo un misterio así como una lección para nosotros, como creyentes, de que no debemos poner nuestra fe en artículos misteriosos.

Cada uno de los cuatro Evangelios da detalles acerca de la crucifixión de Cristo. Su descripción precisa de esta práctica romana ha sido confirmada por la arqueología. En 1968, una sepultura en la ciudad de Jerusalén fue descubierta que contenía treinta y cinco cuerpos. Cada uno de los hombres había muerto de forma brutal, que los historiadores creen fue el resultado de haber participado en la revuelta judía contra Roma en 70 d.C.

La inscripción identificó a una persona como Yohan Ben Ha'galgol. Los estudios de los huesos hechos por osteólogos y médicos de la Escuela Médica Hadassa determinaron que el hombre tenía veintiocho años de edad, medía un metro sesenta y cinco centímetros, y tenía algunos leves defectos faciales debido a un paladar derecho hendido.

Lo que más intrigó a los arqueólogos fueron las evidencias de que este hombre había sido crucificado de una forma que se parecía a la crucifixión de Cristo. Un clavo de dieciocho centímetros había sido clavado a través de ambos pies, que estaban vueltos hacia fuera para que el clavo penetrara el tendón de Aquiles.

Los arqueólogos también descubrieron que se habían clavado clavos a través de sus antebrazos inferiores. La víctima de una crucifixión tenía que subir y bajar su cuerpo para respirar. Para hacerlo, debía empujarse sobre sus pies perforados y tirar de sus brazos. Las partes superiores de los brazos de Yohan estaban gastados de forma pareja, indicando este movimiento.

Juan relata que, para acelerar la muerte de un prisionero, los verdugos rompían las piernas de la víctima, para que no pudiera levantarse empujando con las piernas (19:31-33). Se encontró que las piernas de Yohan estaban destrozadas por un golpe que las rompió debajo de la rodilla. Los Rollos del Mar Muerto dicen que tanto los judíos como los romanos detestaban la crucifixión por su crueldad y humillación. Los rollos también dicen que era un castigo reservado para los esclavos y los que desafiaban los poderes que gobernaban Roma. Esto explica por qué Pilato escogió la crucifixión como la pena para Jesús.

Con relación a la crucifixión, en 1878 se encontró un pedazo de piedra en Nazaret con un decreto del emperador Claudio, que reinó entre 41 y 54 d.C. Decía que no debían perturbarse las tumbas, ni debían quitarse los cuerpos. El castigo para otros decretos era una multa, pero este incluía una amenaza de muerte y estaba muy cerca del tiempo de la resurrección. Esto fue, probablemente, debido a que Claudio investigó los disturbios de 49 d.C. Sin duda había oído de la resurrección y no quería ningún incidente similar. Este decreto fue hecho probablemente en conexión con la predicación de los apóstoles de la resurrección de Jesús y el argumento judío de que el cuerpo había sido sustraído.

El historiador Thallus escribió en 52 d.C. Si bien no ha quedado ninguno de sus textos, su obra es citada en la obra de Julio Africano, Cronografía. Citando a Thallus con relación a la crucifixión de Cristo, Africano dice: "En todo el mundo, cayó una oscuridad sumamente espantosa, y las rocas fueron partidas por un terremoto, y muchos lugares en Judea y otros distritos fueron derribados".{4} Thallus dice de esta oscuridad: "me parece sin razón, un eclipse del sol".{5}

Todos los descubrimientos que se hicieron son consistentes con los detalles del relato de la crucifixión dados por los escritores de los Evangelios. Estos hechos prestan un apoyo indirecto para los relatos bíblicos de la crucifixión de Jesús y que la tumba estuvo vacía.

La precisión histórica de Lucas

En un tiempo, los estudiosos no consideraban que los relatos históricos de Lucas en su Evangelio y los Hechos fueran precisos. Parecía no haber evidencia para varias ciudades, personas y lugares que él nombra en sus obras. Sin embargo, los avances arqueológicos han demostrado que Lucas era un historiador muy preciso, y los dos libros que escribió permanecen como documentos precisos de la historia.

Uno de los mayores arqueólogos fue el fallecido Sir William Ramsay. Él estudió en la famosa escuela histórica liberal alemana de mediados del siglo XIX. Conocida por su erudición, esta escuela enseñaba que el Nuevo Testamento no era un documento histórico. Con esta premisa, Ramsay investigó afirmaciones bíblicas mientras buscaba en Asia Menor. Lo que descubrió le hizo cambiar su perspectiva inicial. Escribió:

"Comencé con un concepto desfavorable hacia él [Hechos], porque la ingeniosidad y aparente amplitud de la teoría de Tubingen me había convencido bastante en un tiempo. No parecía estar dentro de las prioridades de mi vida investigar el tema más minuciosamente entonces; pero más recientemente me encontré en contacto frecuente con el libro de Hechos como una autoridad para la topografía, antigüedades y sociedad del Asia Menor. Me di cuenta gradualmente que, en varios detalles, la narración mostraba una verdad maravillosa".{6}

La precisión de Lucas se demuestra en el hecho de que él nombra figuras históricas clave en la secuencia temporal correcta, así como los cargos correctos de los funcionarios gubernamentales en varias zonas: Tesalónica, politarcas; Éfeso, guardianes del templo; Chipre, procónsul; y Malta, el primer hombre de la isla.

En el anuncio que hace Lucas del ministerio público de Jesús (Lucas 3:1), él menciona a "Lisanias tetrarca de Abilinia". Los eruditos cuestionaron la credibilidad de Lucas, ya que el único Lisanias conocido durante siglos fue un gobernador de Calcis, que gobernó entre 40 y 36 a.C. Sin embargo, una inscripción fechada en el tiempo de Tiberio, que gobernó entre 14 y 37 d.C., se encontró que registraba una dedicación del templo que nombra a Lisanias como el "tetrarca de Abila" cerca de Damasco. Esto encaja bien con el relato de Lucas.

En Hechos 18:12-17, Pablo fue traído ante Galión, el procónsul de Acaya. Una vez más, la arqueología confirma este relato. En Delfos, se descubrió una carta del emperador Claudio. En ella dice: "Lucio Junio Galión, mi amigo, y el procónsul de Acaya ... "{7} Los historiadores fechan la inscripción en 52 d.C., que corresponde con el tiempo en que el apóstol permaneció allí, en el año 51.

En Hechos 19:22 y Romanos 16:23, Erasto, un colega de Pablo, es nombrado tesorero de la ciudad de Corinto. Los arqueólogos que excavaban en un teatro de Corinto en 1928 descubrieron una inscripción. Dice: "Erasto puso este pavimento de su propio bolsillo, en gratitud por haber sido nombrado edil". El pavimento fue tendido en 50 d.C. La designación de tesorero describe el trabajo de un edil corintio.

En Hechos 28:7, Lucas da a Publio, el hombre principal de la isla de Malta, el título "el primer hombre de la isla". Los eruditos cuestionaron este extraño cargo y lo consideraron no histórico. Se han descubierto recientemente inscripciones en la isla que claramente asignan a Publio el cargo de "primer hombre".

"En total, Lucas nombra treinta y dos países, cincuenta y cuatro ciudades y nueve islas sin error".{8} A. N. Sherwin-White dice: "Para Hechos, la confirmación de historicidad es apabullante . . . Todo intento de rechazar su historicidad básica debe parecer absurda ahora. Los historiadores romanos hace tiempo que lo dan por sentado".{9}

El Sudario de Turín

Los Evangelios relatan que, luego de su crucifixión, Jesús fue envuelto en una larga sábana de lino y colocado en una tumba (Mateo 27:59). Juan registra que, cuando Pedro investigó la tumba vacía, encontró los lienzos doblados prolijamente junto a donde Cristo había yacido anteriormente (Juan 20:6, 7).

Se afirma que una sábana de lino denominada El Santo Sudario de Turín, en exhibición en el Vaticano, es ese lienzo mortuorio. Tiene 4,3 metros de largo y 1,1 metros de ancho. Sobre él aparece una imagen con muñecas y tobillos perforados, que se cree es la de Cristo.

El sudario apareció por primera vez en exhibición pública unos años después de 1357, en Lirey, Francia. Un caballero llamado Godofredo de Charny llevó el sudario a Francia. En 1453, la bisnieta de Charny entregó el sudario al Duque de Saboya quien lo llevó en 1578 a Turín, Italia. En 1983, fue legado al Vaticano.

En 1898, Secondo Pia fotografió el sudario y creyó que la imagen era una imagen negativa, como la de una fotografía. Esto aumentó el misterio del sudario, ya que la fotografía no había sido inventada durante el tiempo de la Edad Media. En 1973, un grupo de expertos confirmó el hecho de que no se encontró ningún pigmento de pintura ni siquiera ante la magnificación. Para muchos, esto era prueba de la autenticidad del sudario.

El estudio más intensivo se llevó a cabo en 1977. Un equipo internacional de científicos suizos, estadounidenses e italianos estudió el sudario durante cinco días en el Savoy Royal Palace, en Turín. Usaron seis toneladas de equipos y 2,5 millones de dólares para su investigación. Ha sido uno de los artefactos más intensamente estudiados de todos los tiempos.

El estudio no pudo determinar la autenticidad de la tela. Los experimentos que siguieron comprobaron que la imagen contenía sangre además de aragonita, un carbonato de calcio particular que se encuentra en las tumbas del primer siglo de Jerusalén. El criminólogo suizo Max Frei encontró cuarenta y ocho muestras de polen, de las cuales siete podrían haber provenido de plantas de Palestina. La trama de la tela era Herringbone Twill, un estilo que existía en tiempos antiguos.

Si bien estos hallazgos apoyaban la autenticidad del sudario, otros hallazgos testificaban en sentido opuesto. En 1987, se hizo una prueba con carbono 14 sobre el sudario para verificar su fecha. Laboratorios en Oxford, Zurich y la Universidad de Arizona probaron la tela. El resultado indicó una fecha del siglo XIV para el sudario. Esta conclusión sigue siendo cuestionada y seguramente habrá más pruebas. Otro problema es que monedas acuñadas por Poncio Pilato fueron puestas sobre los ojos de la figura. Esta no era una costumbre judía, ni parece probable que José de Arimatea o Nicodemo hubieran puesto sobre los ojos de Jesús una moneda con la imagen del líder que lo condenó.

A pesar de la fecha del siglo XIV, los científicos siguen sin poder explicar cómo se creó la imagen negativa. El sudario sigue siendo un misterio así como una lección para nosotros, como creyentes, de que no debemos poner nuestra fe en artículos misteriosos.

Notas

  1. Ver "La autoridad de la Biblia," www.probe.org/espanol/autoridad.html.
  2. Josephus, Book 18, Chapter 3:3
  3. Tacitus, Annals, 15.44
  4. Julius Africanus, Chronography, 18:1.
  5. Ibid.
  6. William Ramsay, St. Paul the Traveler and the Roman Citizen (Grand Rapids, MI: Baker Books, 1982), 8.
  7. John McRay, Archaeology and the New Testament (Grand Rapids, MI.: Baker Books, 1991), 227.
  8. Norman Geisler, Baker Encyclopedia of Apologetics (Grand Rapids, MI.: Baker Books, 1999), 47.
  9. A. N. Sherwin-White, Roman Society and Roman Law in the New Testament (Oxford: Clarendon Press, 1963), 189.

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Traducción: Alejandro Field


Acerca del Autor

Patrick Zukeran es un conferencista asociado de Probe Ministries. Se graduó de Point Loma Nazarene College en San Diego, California y tiene un Th.M. del Dallas Theological Seminary. Actualmente sirve como pastor del Asian American Baptist Church en Richardson, Texas. Si usted tiene algún comentario o pregunta sobre este artículo, envíelo por favor a espanol@probe.org. Por favor indique a qué artículo se está refiriendo.

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