Cruci-ficción y resucitación:
¿El mayor engaño de la historia de la humanidad?

Russ Wise


El título anterior era el encabezado de un anuncio pago en el periódico de una importante universidad. Supuestamente escrito por un estudiante universitario llamado "Daniel", el anuncio apareció como resultado de la Semana Santa de la primavera de 1997 en esa universidad.

Recibí una copia del anuncio en una carta de un viejo amigo de mi hijo. Estaba enojado, confundido y asustado por el artículo. Comenzó su carta diciendo: "Este es uno de los artículos más perturbadores que haya leído jamás. Este anuncio pago ha refutado todo aquello en lo que creo. Ridiculiza la forma en que escogido modelar mi vida. Hasta me asusta".

En este ensayo voy a tratar las afirmaciones engañosas y las medias verdades que se encuentran en ese escrito. Unos días después de recibir esta correspondencia, tomé el artículo y lo descompuse en nueve errores o temas significativos planteados por el autor. Mi procedimiento será citar cada media verdad o afirmación engañosa, y luego abordarla.

No pretendo que este breve tratamiento conteste completamente cada una de las objeciones planteadas por el "anuncio pago", pero estos pensamientos fueron una gran ayuda para el amigo de mi hijo mientras consideraba más profundamente su fe. Espero que sea igualmente útil para usted.

Los eruditos cristianos y la Biblia

Problema Número 1

"¿Alguna vez se preguntó por qué tantos expertos bíblicos son tan escépticos acerca de la resurrección de Jesús, y por qué se escucha decir a una cantidad creciente de eruditos y teólogos cristianos que la resurrección no es tan fundamental para el cristianismo?".

Aparentemente, a Daniel solo le interesa acudir a aquellos "expertos bíblicos" y "eruditos cristianos" que apoyan su postura. No es ningún secreto que hay varios eruditos cristianos que tienen una perspectiva reducida de la Biblia y de la deidad de Cristo; es decir, no creen en la veracidad o la confiabilidad de las Escrituras ni en la deidad de Cristo.

Frecuentemente cuestionan no solo la deidad de Cristo y su resurrección, sino también la Trinidad, que Jesús sea el único Salvador y su segunda venida. También tienden a descartar el infierno como un lugar de condenación eterna, y consideran al pecado como solo un error. Para ellos la culpa no es importante porque ha sido impuesta a la humanidad por aquellos que quieren imponer un estricto código moral de conducta.

El comentario de Daniel acerca de eruditos y teólogos cristianos que no consideran que la resurrección de Jesús realmente tenga alguna importancia, es un concepto ridículo que denigra la condición única de Jesús y termina por ponerlo en el mismo lugar que Buda, Krishna o cualquier otro "hombre santo" de la historia. Jesús es completamente único, y esa diferencia distintiva está basada en su resurrección en forma corporal. Sin la Resurrección, no hay salvación, porque seguimos en nuestro pecado.

A continuación, veremos la suposición de Daniel de que hubo decenas, y posiblemente centenares de "evangelios" en existencia en el momento en que la iglesia escogió selectivamente los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan como base para comprender la verdad de Dios, junto con su aseveración de que el apóstol Pablo inventó estos escritos para alterar la verdad.

Numerosos Evangelios

Problema Número 2

Ahora veremos la cuestión del canon. ¿De dónde vino la Biblia, precisamente, y cómo podemos saber que es confiable?

Nuestro antagonista, Daniel, continúa haciendo esta afirmación:

"Dado que los predicadores frecuentemente no han informado a las personas lo que realmente sucedió en los hechos que rodearon la supuesta resurrección, intentaré dar el cuadro más preciso posible. Nuestra fuente de información serán los cuatro evangelios sobrevivientes, aun cuando hayan sido escogidos cuidadosamente por la Iglesia de entre una multitud de decenas y posiblemente centenares de evangelios . . . Los cuatro evangelios sobrevivientes fueron editados y corregidos a lo largo del tiempo para encajar de la mejor forma con las doctrinas que había elaborado previamente Pablo".

No hay duda de que hubo una cantidad de "evangelios" circulando durante y después del primer siglo. Pero el problema de Daniel es que no entiende cómo fue se formó el canon de la Biblia. Había distintas formas de evaluar como auténticos a los distintos escritos. Si fallaban en un área cualquiera, se desconfiaba de ellos en general.

Primeramente, para que un evangelio u otro libro fuera considerado auténtico por la iglesia primitiva, el autor tenía que haber sido un apóstol, alguien que había estado con Jesús durante su ministerio.

Recuerde que Jesús había prometido a sus discípulos que el Espíritu Santo les permitiría recordar sus enseñanzas, para que pudieran comunicarlas con precisión a los demás. Dijo a los apóstoles: "Todo esto lo digo ahora que estoy con ustedes. Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho" (Juan 14:25, 26). Jesús, que es completamente confiable, creía que lo que los discípulos escribieran acerca de Él sería tan cierto como si lo escribiera Él mismo. Esto significa que sería históricamente preciso.

Segundo, el libro debía tener autoridad. ¿Provino de Dios? El pasaje anterior indica que un auténtico mensaje de Dios vendría a través del Espíritu Santo.

Tercero, ¿es profético? ¿Fue escrito por un hombre de Dios?

Cuarto, ¿es auténtico? Cuando tenían dudas acerca de un manuscrito, los Padres de la Iglesia lo descartaban.

Quinto, ¿es dinámico? ¿Contenía el poder transformador de vidas de Dios?

Sexto, ¿fue el libro recibido y usado por la gente, y era considerado auténtico y autorizado?

Daniel usa a Ireneo como una fuente de la idea de que decenas y aun centenares de evangelios posibles circulaban en el primer siglo, y sugiere sutilmente que éste cuestionaba su autenticidad automáticamente. Sin embargo, sabemos que Ireneo, de acuerdo con documentación histórica, dio crédito a los cuatro Evangelios de la Biblia.

Ireneo, un estudiante de Policarpo, era obispo de Esmirna, había sido un cristiano durante ochenta y seis años, y fue discípulo de Juan el Apóstol. Ireneo escribió lo siguiente con relación a los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento:

"Es tan firme el fundamento sobre el cual descansan los Evangelios, que los mismos herejes dan testimonio de ellos y, comenzando por estos (documentos), cada uno de ellos se esfuerza por establecer su propia doctrina particular.

"Porque así como hay cuatro extremos en el mundo en que vivimos, y cuatro vientos universales y, al dispersarse la Iglesia por toda la tierra el evangelio es la columna y la base de la Iglesia y el aliento de vida, así es natural que tenga cuatro columnas, respirando inmortalidad desde cada extremo y avivando la vida de los hombres nuevamente. Por lo que es manifiesto que la Palabra, el arquitecto de todas las cosas, está sentada sobre los querubines y mantiene unidas todas las cosas, habiendo sido manifestada a los hombres, nos ha dado el evangelio en forma cuádruple, pero sostenido por un Espíritu" (Contra Herejías III).

No parece que Ireneo estaría de acuerdo con Daniel en este tema.

La última parte de la afirmación de Daniel: "Los cuatro evangelios sobrevivientes fueron editados y corregidos a lo largo del tiempo para encajar de la mejor forma con las doctrinas que había elaborado previamente Pablo", tampoco tiene ningún sustento.

Daniel da a entender que Pablo fue el editor oficial del Nuevo Testamento, y que nada llegó al canon si él no aprobaba su inclusión.

Daniel parece pasar por alto el hecho de que los libros de la Biblia eran decididos por concilios de la Iglesia, y no por individuos. Además, hay una cantidad abrumadora de evidencias de manuscritos que pueden ayudar al estudiante inquisidor a reconocer que no hubo ninguna edición masiva de los Evangelios. (Para más información sobre esto, vea el artículo de Probe, Are the Biblical Documents Reliable? (¿Son confiables los documentos bíblicos?)

Recuerde que estos manuscritos eran usados diariamente por la iglesia, y los que usaban las Escrituras eran contemporáneos de Pablo. Si él hubiera en realidad editado o distorsionado los escritos de los apóstoles, se le habría llamado la atención (ver Hechos 17:10, 11), y hubiera sido repudiado. Lo cierto es que esto no ocurrió.

Crucifixión y profecías

Problema Número 3

A continuación, nuestro antagonista, Daniel, cuestiona el hecho de que Jesús realmente haya muerto en la cruz, y hace esta afirmación con relación al suceso:

"A fin de acelerar la muerte de los crucificados, ordenó a los soldados que quebraran las piernas de ambos criminales, pero no las de Jesús".

Tal parece que Daniel no está familiarizado con las profecías y, en particular, con aquellas profecías relacionadas con la muerte de Jesús. Salmos 34:20 dice: "El guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos será quebrantado". El cumplimiento de esta profecía se encuentra en Juan 19:33, donde se dice: "Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas".

Los romanos no eran novatos cuando se trataba de la crucifixión y la muerte. Reconocían a un muerto cuando lo veían. Parece que Daniel no puede aceptar esta posibilidad.

Problema Número 4

"Pero un soldado clavó una lanza en su costado. ¿Cómo puede uno ver si una persona está muerta sin una inspección cuidadosa de los signos vitales, como el latido del corazón y la respiración? ¿Cuántas veces se sacan personas del agua, un incendio o choques de autos que parecen estar muertas, pero luego son resucitadas? Y, si el soldado vio que Jesús estaba muerto, ¿por qué le clavó la lanza? No hay ninguna razón para hacerlo.

"Además, los romanos nunca clavaban una lanza en un crucificado. Si el soldado no recibía órdenes especiales de Pilato y si tenía la más leve sospecha de que Jesús estaba vivo (y tenía todas las razones para esto), hubiera roto las piernas de Jesús como cualquier otro crucificado, sin ningún trato preferencial. Parece que el clavado de la lanza fue observado solo por un testigo anónimo misterioso".

Una vez más, Daniel está permitiendo que su prejuicio domine su falta de comprensión de las profecías que rodean la crucifixión.

Zacarías 12:10 dice: "Y mirarán a mí, a quien traspasaron".

Juan 19:34 ofrece el cumplimiento de esta profecía. Dice: "Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza".

Daniel está atrapado por la idea de que Jesús no murió en la cruz, sino que aparentemente se desmayó y fue resucitado más tarde, con lo cual ignora algunos hechos básicos relacionados con la muerte de Cristo. No hay ningún registro de que ninguno de los espectadores hayan cuestionado el hecho de la muerte de Jesús; además, el centurión dio testimonio de la muerte de Jesús ante Pilato (Marcos 15:44).

Además, la perforación de su costado confirmó que Jesús realmente había muerto. Pero, es igualmente importante el hecho de que salió sangre y agua de la herida. Juan 19:34, 35 nos da el relato de un testigo ocular del efecto de la lanza. Leemos que salió sangre y agua de la herida pero, si Jesús hubiera estado vivo cuando la lanza fue clavada en su costado, hubieran salido fuertes chorros de sangre con cada latido del corazón. En cambio, se nos dice que rezumaba un coágulo rojo semioscuro, separado del flujo de suero acuoso. Estas señales son evidencia de una coagulación generalizada de la sangre en las arterias principales y, por lo tanto, prueba de su muerte.

Problema Número 5

Siguiendo nuestro análisis de la crucifixión de Cristo, vamos a abordar varios problemas acerca de los cuales nuestro antagonista, Daniel, intenta crear dudas. Al hacerlo, vemos que Daniel usa una lógica defectuosa para construir su caso en contra de la Resurrección.

Daniel sigue señalando que el clavado de la lanza en el costado de Jesús fue "observado solo por un testigo anónimo misterioso que aparece solo en el evangelio de Juan (y) fue iniciativa del autor para corregir los tres evangelios escritos anteriormente, que no documentaron dicho clavado de la lanza".

Cada uno de los escritores de los Evangelios tenía intereses diferentes: Mateo era un recaudador de impuestos; Marcos era el hijo de María y estaba cerca de los apóstoles; Lucas era un médico; Juan era un pescador. Cada uno de estos hombres, asimismo, tuvo una perspectiva diferente en su narración del evangelio. Lucas, si bien era un médico, escribió su Evangelio como un relato histórico. Juan no ofrece al lector ningún relato de la Última Cena, nada acerca de Getsemaní, y nada sobre la Ascensión, para nombrar solo algunas omisiones.

Sin embargo, si usáramos la lógica de Daniel, tendríamos que descartar todos estos hechos porque no fueron mencionados en los cuatro Evangelios que "sobrevivieron la edición de Pablo".

Las genealogías de Cristo

Problema Número 6

"Cuando Mateo y Lucas estaban editando independientemente el evangelio previo de Marcos, sabían que los críticos contemporáneos señalaban que el Mesías debía venir del linaje de David, y Marcos no había mencionado la genealogía de Jesús. Así que cada uno hizo su propia lista de nombres".

Aquí, Daniel parece algo perezoso. En vez de hacer un poco de investigación para lograr una comprensión del linaje de Jesús, simplemente hace el comentario de que cada escritor simplemente lo inventó para adaptarse a sus propios deseos.

En el judaísmo, el linaje de un hombre era su abolengo. Era cuestión de admiración que un judío tuviera una descendencia directa de Abraham, lo cual probaba su condición de judío. Los escritores de los Evangelios tenían diferentes motivos para incluir el abolengo de Jesús.

Como señala Daniel, las genealogías provistas por Mateo y Lucas son bastante diferentes. Hay varias posibilidades para que haya ocurrido esto.

Lucas incluye la genealogía entre Adán y Abraham. La sección entre Abraham y David es la misma en Mateo y Lucas. Sin embargo, las genealogías entre David y José son casi completamente diferentes. ¿Por qué?

Una escuela de pensamiento dice que ambas genealogías son simbólicas, y que Mateo nos da la línea de descendencia real de Jesús, mientras Lucas nos da la línea de descendencia sacerdotal.

Otra escuela de pensamiento dice que una genealogía (la de Mateo) da la línea ancestral de Cristo desde Abraham hasta José (el padre legal de José, si bien no su padre natural), estableciendo el derecho legal de Jesús al trono de David. Esto encaja con el carácter judío del Evangelio de Mateo. La segunda parte de este enfoque es que la genealogía de Lucas sigue la ascendencia de Jesús hacia atrás, desde María (la madre física de Jesús) hasta Adán (el padre físico de la raza humana). (Hay algunas inquietudes menores acerca de la ortografía de algunos nombres en esta genealogía, pero esta parece ser la mejor respuesta.) Es, también, muy compatible con el carácter universal del libro de Lucas.

El hecho es que no sabemos plenamente cuál enfoque genealógico es más correcto. Sin embargo, sí sabemos que las genealogías eran sumamente importantes para los judíos, y la idea de inventarlas es descabellada y hubiera quedado expuesta.

Nuestra próxima discusión se centrará en la afirmación de que Jesús no murió en la cruz, sino solo se desmayó.

El entierro de Cristo

Problema Número 7

Así, Jesús fue bajado de la cruz luego de aproximadamente tres horas por José de Arimatea y fue enterrado en su propiedad en una nueva sepultura que (José) había labrado en la roca. ¿Por qué ahí? ¿Por qué José no enterró a Jesús en la tierra, como se enterraba a la mayoría de las personas, y en cambio lo puso en su propia tumba? Porque en la tierra Jesús se hubiera asfixiado. Además, José sabía que podría volver a usar la tumba en el futuro".

Es cierto que los romanos solían enterrar a los que eran crucificados en un pozo a menos que fuera reclamado el cuerpo. El cuerpo de Jesús no fue reclamado por un familiar o por uno de los discípulos. Evidentemente estaban demasiado asustados y temían el resultado posible de hacerlo. Fue José de Arimatea quien quiso que el cuerpo del Señor tuviera un lugar de reposo más adecuado.

José se dio cuenta de que tenía que actuar rápidamente a fin de lograr su meta de hacer el entierro porque se acercaba el día de reposo. No había tiempo para preparativos elaborados, y José hizo lo que hubiera hecho cualquier otro creyente: puso a disposición del Señor su sepulcro recién tallado.

La tumba estaba muy cerca de Gólgota, y evitó a José y Nicodemo el trabajo de preparar un lugar de entierro además de la necesidad de preparar el cuerpo.

Problema Número 8

"¿Qué haría usted en el lugar de José, sabiendo que Jesús sólo había estado en la cruz tres horas y no se le habían quebrado las piernas? Exactamente lo que hizo José. Una vez que se hizo oscuro, tomó a varios de sus siervos y corrió la piedra para dejar salir a Jesús. De acuerdo con todas las expectativas, Jesús estaba vivo, así que José lo sacó y volvió a correr la piedra. Sólo al día siguiente los fariseos se dieron cuenta de su error y pidieron a Pilato que guardara la tumba, y para entonces Jesús estaba descansando en la casa de José".

Superficialmente, este argumento parece razonable. Sin embargo, no toma en cuenta el hecho de que José creía plenamente y reconoció que Jesús realmente estaba muerto. Si hubiera seguido adelante, como sugiere Daniel, y hubiera quitado la piedra y lo hubiera llevado a Jesús a su casa para su recuperación, hubiera estado desobedeciendo directamente la ley judía.

La ley judía prohibía a un judío trabajar el día de reposo. Tenían ideas muy estrictas acerca de lo que se consideraba trabajo. Es altamente improbable que José hubiera arriesgado la penalidad por quebrantar el día de reposo por quitar un cuerpo que el creía que estaba muerto. ¿Con qué propósito? ¿Para arriesgar la pena de muerte por quebrantar el día de reposo?

Según los eruditos, la piedra que se colocó a la entrada de la tumba no era solo más grande de la que se hubiera usado normalmente, sino que era una que requeriría veinte hombres para removerla. Aparte de lo anterior, si José realmente volvió con veinte hombres para quitar la piedra y liberar a Jesús, sería sumamente improbable que pudiera haberlo mantenido en secreto. Es insostenible pensar que hubiera tenido éxito una conspiración de tal magnitud.

Asimismo, es descabellado sugerir que luego de haber sido apostada la guardia romana y la tumba sellada, la evidencia de haber tocado algo -si alguien fuera tan necio como para intentarlo- hubiera escapado la atención de soldados romanos altamente entrenados. Ellos sabían que la penalidad por fallar era la muerte.

Problema Número 9

"Luego se nos dice que, después de pasado el día de reposo, fueron mujeres a la tumba. ¿Para qué? ¿Para ungir el cuerpo con especias, como dice Marcos 16:1? ¡No! ¡No es costumbre judía abrir tumbas y ungir cadáveres que ya han sido enterrados y que han estado fermentándose por dos días!".

Aquí Daniel tiene razón. Sin embargo, no toma en cuenta las circunstancias especiales en las cuales fue enterrado Jesús.

En condiciones normales, un cuerpo hubiera sido bien preparado, con suficiente tiempo. José y Nicodemo tuvieron muy poco tiempo para cumplir con su tarea antes que se impusieran las restricciones del día de reposo. Las mujeres que estaban sentadas en el lugar de preparación vieron que el proceso no estaba completo según su costumbre, y entonces quisieron preparar el cuerpo de una forma correcta. Por lo tanto, hicieron planes para volver luego del día de reposo para completar el proceso, ungiendo el cuerpo con especias dulces, nardo o algún costoso ungüento.

Tal vez la pieza de evidencia más perjudicial para la hipótesis de Daniel es el hecho que la ropa mortuoria quedó sin tocar en el lugar donde fue puesto el cuerpo. El cuerpo de Jesús fue envuelto desde las axilas a los tobillos con tiras de lino de treinta centímetros de ancho. Las envolturas de lino fueron enrolladas alrededor del cuerpo, con especias, áloes y otros ungüentos finos entre las envolturas. Se cree que se usó en el proceso un mínimo de treinta cinco kilos de especias, y hasta cincuenta kilos para una persona de la posición de Jesús.

La ropa mortuoria constituía una verdadera masa que envolvía el cuerpo. Si tomamos la posición de Daniel de que José y varios de sus siervos quitaron el cuerpo, esperaríamos que estuvieran preocupados por no ser detectados. Por lo tanto, seguramente estarían muy apurados, y esperaríamos que dejaran la ropa mortuoria atrás en gran desorden con las especias dejando su rastro hasta la entrada, sin mencionar que hubiera sido difícil colocar la ropa mortuoria prolijamente de vuelta en el lugar de descanso en la oscuridad y en el gran apuro.

Sin embargo, los observadores no encontraron rastros de las especias y las envolturas camino a la entrada. La ropa mortuoria estaba intacta, sin alterar, con la excepción de la servilleta de la cabeza que estaba colocado ligeramente arriba de donde debería estar.

John R. W. Stott, en su libro, Basic Christianity, hace la siguiente observación: "El cuerpo había desaparecido. Se había vaporizado, siendo transmutado en algo nuevo, diferente y maravilloso. Había pasado a través de la ropa mortuoria, como pasó luego a través de puertas cerradas, dejándolas intactas y casi sin alterar. Porque la ropa del cuerpo, bajo el peso de cincuenta kilos de especias, una vez quitado el apoyo del cuerpo, habría cedido o colapsado, y ahora estaría aplastada".

La ropa mortuoria representa un hecho innegable: Jesús no fue quitado corporalmente o físicamente de su atadura, sino que fue realmente resucitado, transmutado de ella en el acto glorioso de la Resurrección.

© 1998 Probe Ministries. Todos los derechos reservados.

Traducción: Alejandro Field


Acerca del autor

Russ Wise ha sido un observador del ocultismo y las sectas (tanto orientales como occidentales) durante más de 20 años. Russ busca crear una conciencia de estas enseñanzas no bíblicas en la comunidad cristiana, para ayudar a impedir que los cristianos sean víctimas de estos engaños. Es un ex conferencista asociado de Probe Ministries y vive con su esposa, Wendy. Russ sirve en Christian Information Ministries. Si usted tiene algún comentario o pregunta sobre este artículo, envíelo por favor a espanol@probe.org. Por favor indique a qué artículo se está refiriendo.

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