Relativismo cultural

Kerby Anderson


John Dewey

Ningún estudiante de una clase de antropología puede evitar notar las diferencias entre las distintas culturas del mundo. Las diferencias de vestimenta, dieta y normas sociales son evidentes rápidamente. Esta diversidad también se observa fácilmente en cuestiones de ética y justicia, y aparentemente son modeladas por la cultura en la que vivimos.

Si no existe ninguna norma ética trascendente, entonces la cultura se convierte frecuentemente en la regla ética para determinar si una acción está bien o está mal. Este sistema ético se conoce como relativismo cultural.{1} El relativismo cultural es el punto de vista de que toda verdad ética es relativa a una cultura específica. Todo lo que un grupo cultural apruebe es considerado correcto dentro de esa cultura. A la inversa, todo lo que un grupo cultural condena, está mal.

La clave para el relativismo cultural es que el bien y el mal sólo pueden juzgarse con relación a determinada sociedad. No existe ninguna norma última del bien y del mal mediante la cual juzgar la cultura.

Un famoso proponente de este punto de vista fue John Dewey, considerado frecuentemente como el padre de la educación estadounidense. Él enseñó que las normas morales eran como el idioma y, por lo tanto, el resultado de las costumbres. El idioma evolucionó con el tiempo y terminó organizándose mediante un conjunto de principios conocidos como gramática. Pero el idioma también cambia con el tiempo para adaptarse a las circunstancias cambiantes de su cultura.

A la vez, dijo Dewey, la ética era también producto de un proceso evolucionista. No hay normas éticas fijas. Estas son meramente el resultado de culturas específicas que intentan organizar un conjunto de principios morales. Pero estos principios pueden cambiar también con el tiempo para adaptarse a las circunstancias cambiantes de la cultura.

Esto significaría también que las distintas formas de moral evolucionaron en diferentes comunidades. Por lo tanto, no hay principios éticos universales. Lo que podría estar bien en una cultura estaría mal en otra, y viceversa.

Si bien nos cuesta imaginarlo a nosotros, en el mundo moderno, una cultura primitiva podría valorar el genocidio, la traición, el engaño y aun la tortura. Por más que no nos gusten estos rasgos, un verdadero seguidor del relativismo cultural no podría decir que estas cosas están mal, ya que son meramente el producto de la adaptación cultural.

Clifford Gertz sostenía que la cultura debía ser considerada como "tejidos de significado" dentro de los cuales los humanos deben vivir. {2}Gertz creía que "los humanos están modelados exclusivamente por su cultura y, por lo tanto, no existen características humanas transculturales unificadoras". {3}

Como veremos, el relativismo cultural nos permite ser tolerantes hacia otras culturas, pero no brinda ninguna base para juzgar o evaluar otras culturas y sus prácticas.

William Graham Sumner

Una figura clave que amplió las ideas de Dewey fue William Graham Sumner, de la Universidad de Yale. Él sostuvo que lo que nos dice nuestra conciencia depende exclusivamente de nuestro grupo social. Los valores morales que sostenemos no son parte de nuestra naturaleza moral, según Sumner. Forman parte de nuestra formación y crianza.

Sumner sostuvo en su libro, Folkways: "La filosofía del mundo, la política de vida, el derecho, los derechos y la moral son todos producto de las costumbres tradicionales (folkways).{4} En otras palabras, lo que percibimos como conciencia es meramente el producto de la cultura sobre nuestra mente a lo largo de nuestra formación en la niñez y la influencia cultural. No hay principios éticos universales, sino meramente diferentes acondicionamientos culturales.

Sumner estudió toda clase de sociedades (primitivas y avanzadas), y pudo documentar numerosos ejemplos de relativismo cultural. Si bien muchas culturas promovían la idea, por ejemplo, de que un hombre podía tener muchas esposas, Sumner descubrió que en el Tibet se alentaba a la mujer a tener varios esposos. También describió cómo algunas tribus de esquimales permitían que los bebés deformes se murieran exponiéndolos a los elementos. En las islas Fiji, se mataban a los padres ancianos.

Sumner creía que esta diversidad de valores morales demostraba claramente que la cultura es la única determinante de nuestras normas éticas. En esencia, la cultura determina lo que está bien y lo que está mal. Y las diferentes culturas llegan a diferentes conclusiones éticas.

Los proponentes del relativismo cultural creen que esta diversidad cultural demuestra que la cultura sola es responsable de nuestra moral. No existe alma, espíritu, mente o conciencia. Los relativistas morales dicen que lo que percibimos como convicciones morales o conciencia son los subproductos de la cultura.

La fortaleza del relativismo cultural es que nos permite retener juicios morales acerca de las prácticas sociales de otra cultura. De hecho, los proponentes del relativismo moral dirían que hacer un juicio acerca de otra cultura sería etnocéntrico.

Esta fortaleza, sin embargo, es también una importante debilidad. El relativismo cultural nos excusa de juzgar las prácticas morales de otra cultura. Sin embargo, todos nos sentimos obligados a condenar acciones como el Holocausto o las limpiezas étnicas. El relativismo cultural, como sistema ético, sin embargo, no brinda ningún fundamento para hacerlo.

Melville Herskovits

Melville J. Herskovits escribió en Cultural Relativism: "Los juicios están basados en la experiencia, y la experiencia es interpretada por cada persona en términos de su propia enculturación". {5} En otras palabras, el juicio de una persona acerca de lo que está bien y mal está determinado por sus experiencias culturales. Esto incluiría todo, desde la formación en la niñez a las presiones culturales para conformarse a los puntos de vista mayoritarios del grupo. Herskovits pasa a argumentar que aun la definición de lo que es normal y anormal es relativa a la cultura.

Él creía que las culturas eran flexibles, así que las normas éticas cambian con el tiempo. La norma de comportamiento ético puede cambiar con el tiempo para enfrentar nuevas presiones y demandas culturales. Cuando las poblaciones son inestables y la mortalidad infantil es alta, las culturas valoran la vida y desarrollan sistemas éticos para protegerla. Cuando una cultura enfrenta la superpoblación, la cultura redefine los sistemas éticos y aun el valor de la vida. La vida es valiosa y sagrada en la primera sociedad. La muerte piadosa se vuelve normal y aceptable en la segunda sociedad.

La poligamia podría ser una norma socialmente aceptable para una sociedad. Pero, más adelante, esa sociedad podría cambiar su perspectiva y creer que está mal que un hombre tenga más de una esposa. Herskovits creía que lo que una sociedad aceptaba o rechazaba se convertía en la norma de moral para los individuos de esa sociedad.

Él creía que "la necesidad de un punto de vista relativista cultural se ha vuelo aparente por la comprensión de que no hay forma de jugar este juego de hacer juicios entre culturas excepto con dados cargados". {6} En última instancia, él creía que la cultura determina nuestras normas morales, e intentar comparar o contrastar las normas culturales es fútil.

En cierto sentido, la idea del relativismo moral ha ayudado a alentar conceptos tales como el multiculturalismo y el posmodernismo. Después de todo, si la verdad se crea y no se descubre, entonces todas las verdades creadas por una cultura específica son igualmente verdaderas. Esto significaría que las normas e instituciones culturales deberían considerarse igualmente válidas si son útiles para un grupo específico de personas dentro de una cultura.

Y este es uno de los principales problemas con un punto de vista de relativismo cultural: uno no puede juzgar la moral de otra cultura. Si no hay ninguna norma objetiva, entonces una persona de una cultura no tiene derecho a evaluar las acciones o la moral de otra cultura. Sin embargo, en nuestro corazón sabemos que ciertas cosas -como el racismo, la discriminación y la explotación- están mal.

Ética evolucionista

Es fundamental para el punto de vista del relativismo moral la teoría de la evolución. Dado que los grupos sociales experimentan cambios culturales con el paso del tiempo, las costumbres cambiantes y la moral evolucionan de forma diferente en lugares y tiempos diferentes.

Anthony Flew, autor de Evolutionary Ethics, explica su perspectiva de esta forma: "Todos los sistemas morales, ideas e ideales se han originado en el mundo; y, habiendo estado sujetos en el pasado al cambio, presumiblemente en el futuro también, para bien o para mal, continuarán evolucionando". {7} Él niega la existencia de Dios y, por lo tanto, una autoridad moral objetiva y absoluta. Pero él también cree en la autoridad de un sistema de valores.

Su teoría es problemática, porque no da cuenta adecuadamente del origen, la naturaleza y la base de la moral. Flew sugiere que la moral se originó de alguna forma en este mundo y evoluciona constantemente.

Aun cuando concedamos su premisa, igualmente debemos preguntar: "¿De dónde y cuándo se originó el primer valor moral? En esencia, Flew argumenta que un valor surgió de un no valor. Al rechazar la idea bíblica de un Creador cuyo carácter establece una norma moral para los valores, Flew se ve forzado a intentar derivar un debería de un es.

La ética evolucionista se apoya en la suposición de que los valores están cambiando o evolucionando constantemente, por naturaleza. Afirma que es valioso que los valores estén cambiando. Pero, ¿está cambiando este valor?

Si la respuesta a esta pregunta es "no", entonces esto significaría que los valores morales no tienen que cambiar siempre. Y, si ese es el caso, entonces podría haber valores que no cambian (conocidos como normas absolutas). Sin embargo, si justamente el valor de que los valores cambian no cambia, entonces este punto de vista es contradictorio.

Otra forma de ética evolucionista es la sociobiología. E. O. Wilson, de Harvard University, es un importante propulsor de la sociobiología, y afirma que el materialismo científico terminará por reemplazar a la religión tradicional y otras ideologías. {8}

Según la sociobiología, los sistemas sociales humanos han sido modelados por un proceso evolucionista. Las sociedades humanas existen y sobreviven porque funcionan y porque han funcionado en el pasado.

Un principio clave es el imperativo reproductivo. {9} La meta última de todo organismo es sobrevivir y reproducirse. Los sistemas morales existen porque, en última instancia, promueven la supervivencia y reproducción humanas.

Otro principio es que todo comportamiento es egoísta en el nivel más básico. Amamos a nuestros hijos, según este punto de vista, porque el amor es una forma eficaz de criar reproductores eficaces.

Como mínimo, la sociobiología es una visión muy cínica de la naturaleza humana y las sociedades humanas. ¿Debemos pensar realmente que todo comportamiento es egoísta? ¿No existe el altruismo?

La Biblia y la experiencia humana parecen contradecir esto fuertemente. El artículo de Ray Bohlin en el sitio Web de Probe brinda una refutación detallada de esta forma de ética evolucionista. {10}

Una evaluación del relativismo cultural

Al intentar evaluar el relativismo cultural, debemos reconocer que sin duda podríamos aprender muchas cosas de otras culturas. Nunca debemos caer en la creencia de que nuestra cultura tiene todas las respuestas. Ninguna cultura tiene el monopolio completo de la verdad. Asimismo, los cristianos deben cuidarse de suponer que su perspectiva cristiana de sus experiencias culturales deberían ser normativas para todas las demás culturas.

Sin embargo, como ya hemos visto, la debilidad fundamental del relativismo cultural es su renuencia a evaluar otra cultura. Esto podría parecer satisfactorio cuando hablamos de idiomas, costumbres y aun formas de adoración. Pero este esquema mental que se abstiene de emitir juicio se viene abajo cuando es confrontado por males reales como la esclavitud o el genocidio. El Holocausto, por ejemplo, no puede ser justificado meramente como una respuesta cultural apropiada para la Alemania nazi.

El relativismo cultural enfrenta otros problemas filosóficos. Por ejemplo, es insuficiente decir que la moral se originó en el mundo y que está cambiando constantemente. Los relativistas culturales tienen que contestar cómo se originó el valor del no valor. ¿Cómo surgió el primer valor?

Es básico para el relativismo cultural la creencia de que los valores cambian. Pero si justamente el valor de que los valores cambian no cambia, entonces esta teoría afirma un valor que no cambia: que todos los valores cambian y evolucionan. Esta posición es contradictoria.

Otra preocupación importante es el conflicto. Si no hay valores absolutos que existen transculturalmente o externamente al grupo, ¿cómo se llevarán entre sí diferentes culturas cuando chocan los valores? ¿Cómo debemos manejar estos conflictos?

Además, ¿hay lugar para que personas valientes desafíen la norma cultural y luchen contra el mal social? El relativismo moral no parece dejar ningún lugar para los reformadores sociales. El movimiento abolicionista, el movimiento sufragista y el movimiento de los derechos civiles son todos ejemplos de movimientos sociales que fueron en contra de las circunstancias sociales de la cultura. Abolir la esclavitud y dar derechos a los ciudadanos son cosas buenas, aun cuando fueran resistidas por muchas personas dentro de la sociedad.

La Biblia brinda una verdadera norma mediante la cual juzgar actitudes y acciones. Las normas bíblicas pueden ser usadas para juzgar el pecado individual así como el pecado corporativo institucionalizado dentro de una cultura.

En contraste, la cultura no puede ser usada para juzgar lo correcto y lo incorrecto. Una cultura cambiante no puede brindar una norma fija para la moral. Sólo el carácter de Dios, revelado en la Biblia, brinda una medida confiable para la moral.

Notas

  1. Puede encontrarse un bosquejo general de este material en el capítulo 2 Measuring Morality (Richardson, Tx.: Probe Books, 1989).
  2. Clifford Geertz, The Interpretation of Cultures (New York: Basic Books, 1973).
  3. E. M. Zechenter, "Cultural Relativism and the Abuse of the Individual, Journal of Anthropological Research, 1997, 53:323.
  4. William Graham Sumner, Folkways (Boston: Ginn and Company, 1906), 76.
  5. Melville J. Herskovits, Cultural Relativism (New York: Random House, 1973), 15.
  6. Ibid., 56.
  7. Anthony Flew, Evolutionary Ethics (New York: St. Martin's Press, 1968), 55.
  8. E. O. Wilson, Sociobiology: The New Synthesis (Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1975).
  9. Robert Wallace, The Genesis Factor (New York: Morrow and Co., 1979).
  10. Ray Bohlin, "Sociobiology: Evolution, Genes and Morality," http://www.probe.org/docs/sociobio.html.

© 2004 Probe Ministries. Todos los derechos reservados.

Traducción: Alejandro Field


Acerca del autor

Kerby Anderson es el director nacional de Probe Ministries International. Recibió su B.S. de Oregon State University, M.F.S. de Yale University, y M.A. de Georgetown University. Es autor de varios libros, incluyendo Genetic Engineering (Ingeniería genética), Origin Science (La ciencia de los orígenes), Living Ethically in the 90s (Cómo vivir éticamente en la década del 90), Signs of Warning (Señales de advertencia), Signs of Hope (Señales de esperanza), y Moral Dilemmas (Dilemas morales). Director general y colaborador de los libros Marriage, Family and Sexuality y Technology, Spirituality, & Social Trends, de Kregel Publications.

Es un columnista nacionalmente sindicado cuyas editoriales han aparecido en los periódicos Dallas Morning News, Miami Herald, San Jose Mercury, y Houston Post.

Es el anfitrión de "Probe," y suele servir como anfitrión invitado en el programa radial "Point of View" (Punto de vista - USA Radio Network). Si usted tiene algún comentario o pregunta sobre este artículo, envíelo por favor a espanol@probe.org. Por favor indique a qué artículo se está refiriendo.

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