Puntos de vista cristianos sobre la ciencia y la historia de la tierra

Rich Milne y Dr. Ray Bohlin


Introducción a los tres puntos de vista

¿Qué edad tiene la tierra? ¿Convivieron los hombres con los dinosaurios? ¿Aparecen los dinosaurios en la Biblia? ¿Dónde encajan los hombres de las cavernas en la Biblia? ¿Cubrió el diluvio toda la tierra? ¿Cuántos animales estuvieron en el arca de Noé? ¿Qué significa la palabra "día" en el Génesis 1?

Estas son todas preguntas comunes y difíciles que sus hijos tal vez le hayan hecho, o tal vez sean preguntas que tenga usted. Lo que tal vez le sorprenda es que los cristianos evangélicos tienen numerosas respuestas para cada pregunta. En realidad, las respuestas a las preguntas anteriores dependen muchísimo de la respuesta a la primera: ¿Qué edad tiene la tierra?

La diversidad de opiniones con relación a esta pregunta conduce invariablemente a la controversia, una controversia que suele ser acalorada y notablemente carente de gracia y comprensión. Para aquellos cristianos que son científicos practicantes, hay mucho en juego. No solo está en la mira su propio concepto de la Biblia, sino que su respeto y seguridad laboral en la comunidad científica también corren riesgo.

Pero debemos decir de antemano que, por más importante que sea la pregunta, tiene una importancia secundaria ante la búsqueda de derrotar al darwinismo, como se lo presenta actualmente a la cultura. Líderes educativos y científicos evolucionistas se han propuesto presentar una evolución plenamente naturalista como la única teoría razonable y científica que puede ser discutida en el sistema de educación pública. Todos los cristianos, sean "de la tierra antigua" o "de la tierra joven" deberían encontrar una causa común en destronar al naturalismo filosófico como el paradigma reinante de la educación y la ciencia.

Volviendo al tema de la edad de la tierra, quisiéramos dar una mirada a las tres categorías generales de respuesta a esta pregunta que pueden encontrarse entre los cristianos hoy. Para cada uno de estos tres puntos de vista, discutiremos su posición con relación a Génesis 1, dado que hay suposiciones teológicas que guían el proceso de descubrir una perspectiva científica. También discutiremos los aspectos básicos de las conclusiones científicas para cada punto de vista. Finalmente, discutiremos las fortalezas de cada punto de vista y lo que los que sostienen los otros dos puntos de vista consideran que son las limitaciones del otro.

El primer punto de vista sobre la ciencia y la historia de la tierra que trataremos es el punto de vista reciente o literal. Esta posición suele ser denominada creacionismo científico, ciencia de la creación o creacionismo de la tierra joven. Los creacionistas de la tierra joven creen que la tierra y el universo solo tienen decenas de miles de años edad, y que el Génesis nos da un relato directo de la actividad creadora de Dios.

La segunda posición, el creacionismo progresivo o creacionismo del día-era, sostiene que la tierra y el universo tienen miles de millones de años de edad. Sin embargo, los creacionistas progresivos creen que Dios ha creado específicamente ex nihilo (de la nada) a lo largo de miles de millones de años de historia de la tierra. Ellos no creen que los días de Génesis se refieran a días de 24 horas, sino a períodos largos e indefinidos de tiempo.

Un punto de vista conocido tradicionalmente como evolución teísta comprende la tercera posición. Los evolucionistas teístas creen, en esencia, que la tierra y el universo no solo tienen miles de millones de años de edad, sino que hubo poca intervención, si existió, de Dios durante este tiempo. El universo y la vida han evolucionado mediante procesos ordenados por Dios en la naturaleza. Los evolucionistas teístas, o creacionistas evolucionistas, como prefieren ser llamados muchos, creen que el primer capítulo de Génesis no fue escrito para ser leído históricamente, sino teológicamente. Pretende ser una descripción de Dios como el Creador perfecto y trascendente por sobre los dioses de las antiguas culturas del Oriente Cercano circundante.

Antes de que consideremos cada posición con mayor detalle, es importante darnos cuenta de dos cosas. Primero, usaremos grandes pinceladas para describir estos puntos de vista. Cada uno tiene varias categorías bajo su paraguas. Segundo, los describiremos lo más objetivamente y positivamente que podamos, sin revelar nuestra propia posición. Revelaremos nuestra postura al finalizar este artículo.

Creación reciente o literal

Habiendo presentado cada posición, nos gustaría analizar los fundamentos teológicos y científicos para la primera: el creacionismo reciente o de la tierra joven.

El creacionista de la tierra joven sostiene firmemente que el capítulo 1 de Génesis es un documento literal e histórico que describe brevemente la actividad creadora de Dios durante 6 días de 24 literales. Si uno supone que las genealogías de Génesis 5 y 11 representan una razonable historia preisraelita del mundo, entonces la fecha de la creación no puede estar mucho más allá de 30.000 años atrás.{1}

Una conclusión teológica crítica en este punto de vista es un mundo libre de dolor, sufrimiento y muerte antes de la Caída, en Génesis 3. La prescripción de Dios en Génesis 1:29 de permitir solo plantas verdes y fruta como alimento condice con esta conclusión.

El diluvio universal de Noé, registrado en Génesis 6 a 9, es también una parte crucial de este punto de vista. En una tierra joven, las vastas capas de estratos sedimentarios portadores de fósiles que se encuentran en toda la tierra no podrían contado con millones de años para acumularse. Por lo tanto, se considera que la mayoría de estas capas sedimentarias fueron formadas durante el diluvio de Noé. Gran parte de la actividad de investigación de los creacionistas de la tierra joven está dirigida en este sentido.{2}

Los creacionistas de la tierra joven también sostienen la integridad de lo que se llama el género de Génesis, definido en Génesis 1:11, 12 y 21. El género del perro suele darse frecuentemente como un ejemplo del género de Génesis. Si bien esto es aun tema de investigación, se sugiere que Dios creó una población de animales similares al perro en el sexto día. Desde entonces, el perro doméstico, el lobo, el coyote, el perro salvaje africano, el dingo australiano, y tal vez hasta el zorro han descendido, todos, de esta población original. Los creacionistas de la tierra joven sugieren que Dios creó todos los géneros individuales con una capacidad inherente de diversificarse dentro de ese género. Pero un perro no puede cruzar esas líneas para evolucionar hacia, por ejemplo, un gato.

El punto de vista literal de Génesis 1 ha sido predominante a lo largo de la historia de la iglesia, y propone un modelo científico comprobable del diluvio y el género de Génesis. Los críticos señalan que hay inmensas dificultades para explicar todo el registro geológico en términos del diluvio.{3} Entre los principales de estos problemas es que parecen haber muchos más animales y plantas enterrados en las rocas de lo que podrían haber estado vivos simultáneamente en la tierra justo antes del diluvio.

Creacionismo progresivo

El segundo punto de vista que discutiremos es el creacionismo progresivo. El creacionista progresivo cree, en esencia, que Dios ha intervenido a lo largo de la historia de la tierra para originar su creación, pero no de una sola vez a lo largo de seis días de veinticuatro horas literales. El creacionista progresivo acepta las eras largas de la tierra y del universo mientras acepta que hay tiene alguna significación histórica el relato de la creación de Génesis.

Un punto de vista popular del capítulo 1 de Génesis es la teoría del día-era. Este punto de vista acepta que los sucesos descritos en el primer capítulo de Génesis son sucesos reales, pero cada día tiene millones, o tal vez miles de millones, de años de duración. La palabra hebrea para "día", yom, puede significa un período de tiempo indefinido, como en Génesis 2:4. Este versículo resume los primeros treinta y cuatro versículos de la Biblia diciendo: "Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos" (énfasis agregado). En este caso, la palabra "día" se refiere a los siete días anteriores de la semana de la creación. En consecuencia, el creacionista progresivo encuentra que hay justificación en interpretar los días del capítulo 1 de Génesis como períodos de tiempo indefinidos.{4}

Por lo tanto, el creacionista progresivo no tiene ningún problema con las edades astronómicas y geológicas corrientes para el universo y la tierra. Un universo de 15.000 millones de años y una tierra de 4.500 millones de años son aceptables. Con relación a la evolución, sin embargo, su posición es similar a la de los creacionistas de la tierra joven. Los creacionistas progresivos aceptan gran parte de lo que podría denominarse microevolución, la adaptación dentro de una especie, y aun algunos cambios mayores. Pero los cambios macroevolucionistas, como un ave que evoluciona de un pez, no son considerados un proceso viable.{5}

Estas son las creencias básicas de la mayoría de los creacionistas progresivos. ¿Cuál piensan que es la razón predominante para sostener esta perspectiva? La mayoría les dirá que la evidencia a favor de un universo y una tierra antiguos es tan fuerte que han buscado una forma de que Génesis 1 sea entendido en este marco. Así que el acuerdo con la geología y la astronomía corriente es crítico para ellos. Los creacionistas progresivos también encuentran que la necesidad bíblica de evidencia distintiva de la actividad creadora de Dios es tan fuerte que la falta de evidencia macroevolucionista también encaja bien con su posición.

El problema más difícil que deben enfrentar es el requisito de dolor, sufrimiento y muerte como una parte necesaria de la creación de Dios antes del pecado de Adán. El evolucionista ateo, Stephen J. Gould, de Harvard, hizo un comentario sobre este problema del diseño de Dios a lo largo de muchos millones de años, diciendo: "El precio del diseño perfecto es una despiadada y sucia matanza".{6} Existen también importantes discrepancias entre el orden de los sucesos en la historia de la tierra y el orden que aparece en Génesis. Por ejemplo, si los días de Génesis duran millones de años, entonces cuando las flores fueron creadas el tercer día, pasarían millones de años antes que los polinizadores, como las abejas, fueran creadas en el quinto y sexto día.

Evolución teísta

Habiendo cubierto el creacionismo de la tierra joven y la creación progresiva, ahora consideraremos el punto de vista denominado evolución teísta, y luego hablaremos de nuestra propia posición, con un llamado a marcar el enemigo común de la comunidad evangélica.

La mayoría de los evolucionistas teístas ven poca significación histórica, si existe, en los primeros capítulos de Génesis. Sugieren que la narración de Génesis fue ideada para mostrar a los israelitas que existe un Dios y que Él ha creado todo, incluyendo aquellas cosas que las naciones de alrededor adoraban como dioses. En esencia, Génesis 1 es religioso y teológico, y no histórico y científico.{7}

Hay otro punto de vista del relato de la creación según Génesis que se ha hecho popular entre los creacionistas progresivos así como los evolucionistas teístas, la hipótesis del marco estructural.{8} Este marco literario comienza con una tierra sin forma y vacía, según indica Génesis 1:2. Los primeros tres días de la creación quitan la falta de forma de la tierra, y los tres últimos días llenan el vacío de la tierra. Entre el primer y tercer día Dios crea la luz, el mar y el cielo, y la tierra firme. Los días cuarto al sexto Dios llena los cielos, el cielo, el mar y la tierra. Había un patrón en el Cercano Oriente de que una obra perfecta era completada en seis días con un séptimo día de descanso. Los seis días eran divididos en tres grupos de dos días cada uno. En Génesis 1 también tenemos los seis días de trabajo con un séptimo día de descanso, pero los seis días están divididos en dos grupos de tres días. Así que tal vez esto solo tenía la intención de decir que Dios es Creador y que su obra es perfecta.

En esencia, los evolucionistas teístas aceptan prácticamente todos los datos científicos de la evolución, incluyendo no solo la edad del cosmos sino también la relación evolucionista entre todas las criaturas vivas. Dios guió la evolución o creó el proceso evolucionista para que siguiera adelante sin necesidad de interferencia.

Los evolucionistas teístas sostienen que la evidencia a favor de la evolución es tan fuerte que simplemente han reconciliado su fe con la realidad. Dado que la lectura histórica de Génesis no concuerda con lo que perciben como la verdad acerca de la historia de la tierra, entonces el Génesis, si ha de ser considerada como la Palabra de Dios, debe significar otra cosa. Sí creen que Dios está constantemente sosteniendo el universo, así que Él está involucrado en su creación.

La evolución teísta adolece del mismo problema con el dolor, el sufrimiento y la muerte antes de la Caída que soporta la creación progresiva.{9} Además, los muchos problemas mencionados relacionados con el origen de la vida, el origen de los principales grupos de organismos y el origen del hombre siguen siendo problemas severos para el evolucionista teísta así como para el evolucionista secular.{10} Algunos evolucionistas teístas también cuestionan a un Adán y Eva literales. Si los humanos evolucionaron de ancestros similares al mono, entonces ¿quiénes fueron Adán y Eva? Si Adán y Eva no fueron personas literales, entonces ¿es real la Caída? ¿Y por qué es necesaria la redención si son imaginarios?

Un pedido de cautela y discusión

Hemos discutido los fundamentos bíblicos y científicos de tres puntos de vista cristianos diferentes sobre la ciencia y la historia de la tierra. Al hacerlo, hemos intentado transmitir una idea de sus fortalezas y limitaciones. El tema de la edad de la tierra es muy polémico entre los evangélicos, especialmente entre quienes han escogido algún campo de la ciencia como carrera.

Nuestra intención ha sido presentarle estas perspectivas lo más objetivamente posible para que usted, el lector, pueda tomar una decisión informada. Hemos mantenido adrede nuestros propios puntos de vista fuera de esta discusión por ahora. Nos gustaría tomar un momento para explicar el razonamiento detrás de nuestra posición.

Hemos estudiado este tema durante más de veinte años y hemos leído a eruditos, tanto bíblicos como científicos, de todos los lados de la cuestión. Por unos diez años ahora, hemos estado mirando claramente desde afuera. Sí, lamentamos desilusionar a quienes de ustedes estaban esperando que les dijésemos qué punto de vista tiene más sentido, pero estamos decididamente indecisos. Esta no es, de ninguna forma, una decisión política. No estamos intentando agradar a todas las partes, porque si así fuera el caso, sabemos que no complaceríamos a ninguna. El hecho es que seguimos buscando.

Bíblicamente, encontramos que el enfoque de la tierra joven de 6 días consecutivos de 24 horas y un diluvio universal catastrófico tiene el mayor sentido. Sin embargo, encontramos que la evidencia de la ciencia a favor de una edad considerable para el universo y la tierra es prácticamente abrumadora. Simplemente no sabemos cómo resolver el conflicto aún. Anteriormente hicimos énfasis en la cuestión de que la edad, si bien es ciertamente importante, no es el tema primordial en el debate sobre los orígenes. La cuestión del azar versus el diseño es el tema principal. El marco temporal a lo largo del cual Dios realizó su creación no es fundamental.

Esta indecisión no es necesariamente algo malo. DavisYoung, en su libro Christianity and the Age of the Earth, plantea una sabia cautela. Young describe que tanto la ciencia como la teología tienen sus misterios que permanecen sin solución. Y, si cada uno tiene su propio misterio, ¿cómo podemos esperar que encajen perfectamente?{11} El gran evangelista del siglo XX, Francis Schaeffer, dijo:

"Debemos tomar un tiempo suficiente, y esto significará a veces un tiempo largo, para considerar si el aparente choque entre la ciencia y la revelación significa que la teoría planteada por la ciencia es errónea o si debemos reconsiderar lo que dice la Biblia". {12}

En el siglo XVI, Miguel Ángel esculpió a Moisés descendiendo del monte Sinaí con dos pequeños bultos en su cabeza. La palabra que describe el rostro de Moisés al descender de la montaña ahora sabemos que significa "luz radiante", lo que quiere decir que el rostro de Moisés era brillante por haber estado en la presencia de Dios. Pero en ese tiempo se creía que significaba "cuernos de cabra". Así que Miguel Ángel esculpió a Moisés con dos cuernos en su cabeza. Era eso lo que pensaban que la Biblia decía literalmente. Ahora tenemos un criterio mejor, y cambiamos nuestra interpretación de este pasaje basándonos en información más precisa. Creemos que necesitamos información aún más precisa tanto de la Biblia como de la ciencia para contestar la cuestión de la edad de la tierra.

La pregunta relacionada con la edad de la tierra se reduce a una cuestión de interpretación, tanto de la ciencia como de la Biblia. En última instancia, creemos que hay una solución a este dilema. Toda verdad es verdad de Dios. Algunos sugieren que tal vez Dios creó un universo con una edad aparente. Esto es posible, sin duda, pero ciertas implicancias de esto nos ponen muy incómodos. Es ciertamente verdadero que toda forma de creación a partir de la nada involucra alguna forma de edad aparente. Dios creó a Adán como un adulto que parecía haber estado vivo durante varias décadas cuando solo tenía unos pocos segundos de existencia.

Los científicos han observado supernovas de galaxias que están a cientos de miles de años luz de distancia. Sabemos que muchas de estas galaxias deben estar lejos porque, si estuvieran todas a una distancia de unos pocos miles de años luz, entonces el cielo de la noche sería sumamente brillante. Estas galaxias distantes suelen ser explicadas como que Dios creó la luz en tránsito para que pudiéramos verlas hoy. Esas observaciones de explosiones de estrellas significan que nunca ocurrieron en un universo de edad aparente. Por lo tanto, estamos viendo un suceso que nunca ocurrió. Esto es como tener una grabación en video del nacimiento de Adán. Las supernovas que nunca ocurrieron, ¿lo convierten a Dios en engañoso?

Por lo tanto, creemos que debemos encarar esta cuestión con humildad y tolerancia hacia quienes tiene convicciones diferentes. La verdad será conocida finalmente. Entretanto, busquémosla juntos sin mordernos los tobillos unos a otros.

Notas

  1. Henry Morris, The Genesis Record (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1976), 37-81.
  2. Steven A. Austin, ed., Grand Canyon: Monument to Catastrophe (Santee, CA: Institute for Creation Research, 1994), 284.
  3. Daniel E. Wonderly, Neglect of Geologic Data: Sedimentary Strata Compared with Young-Earth Creationist Writings (Hatfield, PA: Interdisciplinary Biblical Research Institute, 1987), 130. Howard J. Van Till, Robert Snow, John Stek, and Davis A. Young, Portraits of Creation: Biblical and Scientific Perspectives on the World's Formation (Grand Rapids, MI: Eerdmans Pub. Co, 1990), 26-125.
  4. Hugh Ross, Creation and Time (Colorado Springs, CO: NAVPRESS, 1994), 45-72.
  5. Ibid., 73-80.
  6. Stephen Jay Gould, "Darwin and Paley Meet the Invisible Hand," Natural History (November 1990):8. Mark Van Bebber and Paul S. Taylor, Creation and Time: A Report on the Progressive Creationist Book by Hugh Ross (Mesa, AZ: Eden Communications, 1994), 128.
  7. Van Till, et al., Portraits of Creation, 232-242.
  8. Umberto Cassuto, A Commentary on the Book of Genesis: Part 1: From Adam to Noah, trans. Israel Abrahams (Jerusalem Magnum Press, 1978), 12-17. Henri Blocher, In the Beginning: The Opening Chapters of Genesis, trans. David G. Preston (Leciester Press and Downers Grove: InterVarsity Press, 1984), 49-59.
  9. Ken Ham, Evolution: The Lie (El Cajon, CA: Creation-Life Pub., 1987).
  10. Phillip E. Johnson, Darwin on Trial, 2nd ed. (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1993), 15-112, 166-170.
  11. Davis A. Young, Christianity and the Age of the Earth (Grand Rapids: Zondervan, 1982), 158.
  12. Francis Schaeffer, No Final Conflict (Downers Grove: InterVarsity Press, 1975), 24.

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Traducción: Alejandro Field


Acerca del autor

Raymond G. Bohlin es el presidente de Probe Ministries. Se graduó de University of Illinois (B.S. en zoología), North Texas State University (M.S. en genética de la población) y University of Texas at Dallas (M.S., Ph.D. en biología molecular). Es uno de los autores de The Natural Limits to Biological Change (Los límites naturales del cambio biológico), sirvió como editor general de Creation, Evolution and Modern Science (Creación, evolución y la ciencia moderna), y ha publicado una gran cantidad de artículos periodísticos. El Dr. Bohlin fue designado como becario de investigación en 1997-1998 y 2000 en Discovery Institute's Center for the Renewal of Science and Culture. Si usted tiene algún comentario o pregunta sobre este artículo, envíelo por favor a espanol@probe.org. Por favor indique a qué artículo se está refiriendo. Acerca del autor

Rich Milne es un ex asociado en investigación de Probe Ministries. Tiene un B.A. de University of California, Berkeley, y un Th.M. de Dallas Theological Seminary. Rich trabaja en el área de filosofía e historia de la ciencia, centrándose especialmente en el origen del universo y el origen de la vida, y la historia y filosofía del arte. Él y su esposa, Becky, integran actualmente el personal de East-West Ministries, en Dallas, Texas. Si usted tiene algún comentario o pregunta sobre este artículo, envíelo por favor a espanol@probe.org. Por favor indique a qué artículo se está refiriendo.

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